El mensaje a Laodicea (1844 d.C. - hasta la 2da Venida)

 

3: 14-22

Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo riel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo; yo te amonesto que de mi compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

La iglesia de Laodicea

"Laodicea" significa "el juicio del pueblo," o según Cruden, "un pueblo justo." El mensaje dirigido a esta iglesia presenta las escenas finales del tiempo de gracia. Revela un plazo de juicio. Es la última etapa de la iglesia. Por consiguiente se aplica a los que han creído en el mensaje del tercer ángel, el último mensaje de misericordia que se proclame antes de la venida de Cristo. (Apocalipsis 14:9-14.) Mientras se realiza la obra del gran día Je expiación, y progresa el juicio investigador referente a la casa de Dios, hay un período durante el cual la iglesia que aguarda, observa como regla de vida la santa y justa ley de Dios.

"He aquí dice el Amén."

Este es pues el mensaje final dirigido a las iglesias antes del fin del tiempo de gracia. La descripción que se hace de los indiferentes miembros de Laodicea es sorprendente y terrible. Sin embargo, es innegable, porque el Testigo es "fiel y verdadero." Además, es el "principio de la creación de Dios." Basados en este lenguaje, algunos han intentado sostener el error de que Cristo es un ser creado, cuya existencia es anterior a la de cualquier otro ser o cosa creada, es decir que sigue en orden al Dios eterno y existente de por sí. Pero el lenguaje no implica que fuera creado; porque las palabras "el principio de la creación" pueden significar simplemente que hablando estrictamente él inició la obra de la creación. "Sin él nada de lo que es hecho, fue hecho." Pero otros, parece con más propiedad, interpretan la palabra arché como significando el "agente" o "causa eficiente," que es una de las definiciones de la palabra, y entienden que Cristo es el agente por medio del cual Dios creó todas las cosas.

La causa de queja.

La acusación presentada contra los laodicenses es que son tibios, ni fríos ni calientes. Carecen de aquel fervor religioso y de aquella devoción exigidas por su situación en el momento final de la historia del mundo y por el hecho de que resplandece la luz de la profecía sobre su senda. Esta tibieza se demuestra por la falta de buenas obras, porque es el conocimiento de sus obras lo que induce al Testigo fiel y verdadero a presentar esta terrible acusación contra ellos.

"¡Ojalá fueses frío, o caliente!"

En este mensaje se presentan tres condiciones espirituales: la fría, la tibia y la caliente. Es importante determinar qué representa cada condición, a fin de precavernos contra las conclusiones erróneas. Se han de considerar tres condiciones espirituales que afectan a la iglesia y no al mundo. No es difícil concebir lo que significa el término "caliente." En seguida la mente evoca un estado de celo intenso, cuando todos los afectos, elevados a la mayor tensión, se encauzan hacia Dios y su causa, y se manifiestan en las obras correspondientes. Ser tibio es carecer de ese celo, es estar en una condición en que falta fervor en el corazón, en que no hay abnegación, no se lleva cruz alguna, no se testifica resueltamente por Cristo, y ninguna agresión valiente mantiene brillante la armadura. Lo peor de todo es que implica completa satisfacción con esa condición.

Cuando un hombre siente que le falta algo y lo desea, se esforzará por obtenerlo. El rasgo más desalentador de los tibios es que no sienten falta ni necesidad de algo. Resulta pues fácil comprender por qué nuestro Señor preferiría ver a su iglesia en una condición de frialdad incómoda, más bien que en una condición de cómoda tibieza indiferente y fácil. La persona no quedará mucho tiempo fría. Sus esfuerzos no tardarán en conducirla a una condición férvida. Pero si es tibia, corre el peligro de permanecer así hasta que el Testigo fiel y veraz se vea obligado a rechazarla como causa de náuseas y repugnancia.

"Te vomitaré de mi boca"

Aquí la figura se lleva más adelante, y el rechazamiento de los tibios queda expresado por las náuseas que ocasiona el agua tibia. Esto significa un rechazamiento final, una completa separación de su iglesia.

"Rico, y estoy enriquecido."

Así piensan los laodicenses que es su condición. No son hipócritas, porque no saben que son pobres, miserables, ciegos y desnudos.

La amonestación

"De mí compres," dice el verdadero Testigo, "oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas; . . . y unge tus ojos con colirio, para que veas." Esto muestra en seguida a los engañados laodicenses las cosas de que carecen, y el grado de su indigencia. Les muestra también dónde pueden obtener aquellas cosas en que son tan terriblemente pobres, y les presenta la necesidad de obtenerlas rápidamente. El caso es tan urgente que nuestro gran Abogado ante el tribunal celestial nos envía un consejo especial al respecto. El hecho de que el que ha condescendido a señalarnos nuestras faltas y a aconsejarnos lo que hemos de comprar es el que tiene estas cosas para otorgárnoslas y nos invita a pedírselas, es la mejor garantía posible de que nuestra solicitud será aceptada y nos será concedido lo que pidamos.

"Oro afinado en fuego."

El oro, considerado literalmente, es un sustantivo que abarca todos los bienes y riquezas del mundo. Figurativamente, debe denotar lo que constituye las riquezas espirituales. ¿Qué gracia, pues, representa el oro? Indudablemente no es una sola la gracia que responde al sentido completo de ese término. El Señor dijo a la iglesia de Smirna que él conocía su pobreza, pero que era rica. Ese testimonio demuestra que sus riquezas consistían en aquello cuya posesión iban a recibir finalmente sus miembros con la corona de la vida.

No hay cosa que agotará más pronto las fuentes de la espiritualidad y nos hundirá en completa pobreza con referencia a las cosas del reino de Dios, como el dejar que se apague la fe y penetre la incredulidad en el corazón. Para que agrade a los ojos de Dios, toda acción debe ser inspirada por la fe. Al venir a él, lo primero que necesitamos hacer es creer que él existe. Somos salvos por la fe como principal agente de la gracia que es el don de Dios. (Hebreos 11:6; Efesios 2:8.)

De esto se desprende que la fe es el elemento principal de la riqueza espiritual. Pero si, como ya se ha observado, ninguna gracia única puede responder al significado completo del término "oro," es indudable que deben incluirse otras cosas con la fe. "La fe es la sustancia de las cosas que se esperan." De ahí que la esperanza acompañe inseparablemente a la fe. (Hebreos 11:1; Romanos 8:24, 25.) Pablo nos dice, además, que la fe obra por amor, y nos habla en otro lugar de ser "ricos en buenas obras." (Gálatas 5:6; 1 Timoteo 6:18.) Es decir que el amor no puede separarse de la fe. Encontramos por lo tanto que las tres cosas son asociadas por Pablo en 1 de Corintios 13: la fe, la esperanza y la caridad (o amor); pero la mayor es la caridad, que es "rica en buenas obras." Tal es el oro probado por fuego que se nos aconseja que compremos.

"Vestiduras blancas."

Acerca de este punto no parece que haya lugar a mucha controversia. Unos pocos pasajes nos proporcionarán la clave para comprender esta expresión. Dice el profeta que "todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia." (Isaías 64:6.) Se nos aconseja que compremos lo opuesto de los trapos de inmundicia, a saber una vestidura completa y sin mancha. Se emplea la misma figura en Zacarías 3:3, 4, y Juan, en Apocalipsis 19:8, dice claramente que "el lino fino son las justificaciones de los santos."

El colirio

Es más fácil que haya diversidad de opinión en. cuanto al colirio que con respecto a la vestidura blanca. El ungimiento de los ojos no se ha de tomar ciertamente en sentido literal, porque se alude aquí a cosas espirituales. El colirio debe denotar algo que vivifique nuestro discernimiento espiritual. La Palabra de Dios nos revela un solo agente que realice esto, a saber el Espíritu Santo. En Hechos 10:38, leemos que en "cuanto a Jesús de Nazaret; . . . le ungió Dios de Espíritu Santo." El mismo autor que nos transmitió la revelación de Jesucristo que estamos estudiando, escribió como sigue a la iglesia en su primera epístola:

"Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. . . . Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él." (1 Juan 2:20, 27.) Si recurrimos a su Evangelio, descubrimos que la obra que Juan presenta aquí como realizada por la unción es exactamente la misma que allí atribuye al Espíritu Santo. "El Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho." (Juan 14:26. Véase también Juan 16:13.)

La prueba del amor

Por extraño que parezca, el castigo es la prueba del amor. "Yo reprendo y castigo a todos los que amo." Si somos sin castigo, no somos hijos. (Hebreos 12:8.) Dice Augusto C. Thompson: "Aquí se presenta una ley general de su misericordiosa economía. . . . Como en cierta medida todos necesitan castigo, todos lo reciben en cierta medida, y así tienen pruebas del afecto del Salvador. Esta es una lección difícil de aprender, y los creyentes son alumnos tardos; sin embargo hay aquí y allá en toda la Palabra de Dios y su providencia, demostraciones de que las pruebas son bendiciones suyas, y de que ningún hijo escapa a la vara. Los bloques incorregiblemente mal formados y de grosera contextura son retocados, mientras que los escogidos para la gloriosa estructura son sometidos al cincel y el martillo. No hay en la vid verdadera racimo que no deba pasar por el lagar. 'Por mi parte–dijo un antiguo teólogo en gran aflicción,–bendigo a Dios porque en esta airada dispensación suya he observado y sentido tanta misericordia que estoy casi transportado. Me agrada por cierto pensar en cuán infinitamente dulces serán sus misericordias, cuando son tan misericordiosos sus juicios.' Por lo tanto, en vista del origen y designio de los castigos que recibes; 'Sé pues celoso, y arrepiéntete.' No pierdas tiempo; no pierdas un solo golpe de la vara, sino arrepiéntete en seguida. Sé ferviente en espíritu. Esta es la primera aplicación del estímulo." 1

Sé celoso y arrepiéntete

Aunque, como ya lo hemos visto, la condición representada por la frialdad es preferible a la tibieza, no es el estado en el cual nuestro Señor desea encontrarnos. Nunca se nos exhortó a procurar ese estado. Hay otro mucho mejor que se nos aconseja alcanzar; a saber el de ser celosos, fervientes, con corazón ardiente, sirviendo a nuestro Maestro.

Cristo llama a la puerta


"Este es el corazón de los corazones–dice Augusto C. Thompson.–A pesar de la actitud ofensiva de ellos y a pesar de su carácter desagradable, siente él tanto amor por sus almas que se humilla a solicitar el privilegio de hacerlas bienaventuradas. 'He aquí, yo estoy a la puerta y llamo.' ¿Por qué llama? No porque esté sin hogar en otra parte. . . . Entre las mansiones de la casa de su Padre no hay una sola entrada cerrada para él. En la gloria, él es la vida de todo corazón, la luz de todo ojo, el canto de toda lengua. Pero él va de puerta en puerta por Laodicea. Se detiene ante cada una y llama, porque vino a buscar y salvar lo que se había perdido, porque no puede renunciar al propósito de comunicar vida eterna a cuantos le haya dado el Padre, y porque no puede ser conocido por los comensales a menos que le abran la puerta y le den la bienvenida. ¿Compraste un terreno, o cinco yuntas de bueyes, y, teniendo el sombrero en la mano, ruegas que se te excuse? El llama y llama. Pero no puedes recibir visitas ahora; te ha dejado agotado tu trabajo; te has acomodado en el sofá, y mandas decir que estás ocupado. El llama y llama. . . . Es la hora de la reunión de oración . . . o tienes oportunidad de hacer una visita cristiana a una persona o a una familia; pero no te mueves. . . . ¡Oh nauseabunda tibieza! ¡Oh fatal mundanalidad! El Señor de la gloria recorre todo el trayecto desde su palacio celestial, viene con pobreza, sudor y sangre, a la puerta de quien profesa ser su amigo, que se lo debe todo, y no puede entrar. Viene a rescatar un hombre cuya casa está incendiada, y él no quiere darle entrada. ¡Oh cuánta altura y profundidad tiene la paciencia de Jesucristo! Hasta el pagano Publio recibió a Pablo, y lo alojó cortésmente tres días. ¿Dirán los cristianos nominales al Señor de los apóstoles que no tienen lugar para él?" 2

"Si alguno oyere mi voz."

El Señor ruega, pues, mientras llama. La palabra "si" implica que algunos no querrán oír. Aunque él está a la puerta y llama, algunos cerrarán sus oídos para no oír sus tiernas súplicas. Pero no basta oír simplemente. Debemos abrir la puerta. Muchos de los que al principio oyen su voz, y por un tiempo se sienten inclinados a escucharla, dejan finalmente de hacer lo que es necesario para asegurarse la comunión del Huésped celestial.

Luego viene la promesa

"Entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." ¡Cuán enérgica y conmovedora es la figura! ¡Un amigo participa con otro de una comida alegre y sociable! Los dos espíritus sostienen una conversación libre e íntima. ¡Qué festín debe ser tener al Rey de gloria como huésped! [No es una unión común, ni una bendición ordinaria o un privilegio usual lo que denota este lenguaje! ¿Quién puede permanecer indiferente frente a tan tierna súplica y tan misericordiosa promesa?

Ni siquiera se nos pide que pongamos la mesa para ese Huésped exaltado. De esto se encarga él mismo, no con el alimento grosero de la tierra, sino con viandas de su propio alfolí celestial. Nos ofrece gustos anticipados de la gloria que pronto revelará. Nos da arras de nuestra herencia futura, que es incorruptible, incontaminada e inmarcesible. En verdad, cuando cumplamos las condiciones y recibamos esta promesa, experimentaremos el nacimiento del lucero de la mañana en nuestros corazones, y contemplaremos el alba de una gloriosa mañana para la iglesia de Dios.

La promesa al vencedor

El Señor hace la promesa de cenar con sus discípulos antes de expresar la promesa final al vencedor. Esto demuestra que las bendiciones incluídas en esa promesa se han de disfrutar durante el tiempo de gracia y prueba. Ahora se añade a todas las demás promesas ésta dirigida al vencedor: "Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono." Con esto culminan las promesas del Señor. Después de haber sido al principio rebelde, luego caído, degradado y contaminado, el hombre es reconciliado con Dios por la obra del Redentor. Es purificado de sus contaminaciones, redimido de la caída, hecho inmortal y finalmente elevado a un sitio sobre el trono de su Salvador. No pueden ir más lejos los honores ni la exaltación. Las mentes humanas no pueden concebir ese estado, ni puede describirlo su lenguaje. obra sacerdotal de Cristo en favor del hombre arrepentido] será entre ambos a dos." (Zacarías 6:12, 13.)

Pero llega el momento en que deberá cambiar de posición, y dejando el trono de su Padre asumirá el suyo propio. Esto sucederá cuando llegue el momento de dar la recompensa a los vencedores, porque cuando ellos la reciban se sentarán con Cristo en su trono, como él venció y está ahora sentado con el Padre en su trono.

El mensaje a Tiatira (538 d.C. – 1798 d.C.)

 

2: 18-29

Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino, dice estas cosas: Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Mas tengo unas pocas cosas contra ti: porque permites aquella mujer Jezabel (que se dice profetisa) enseñar, y engañar a mis siervos, a fornicar, y a comer cosas ofrecidas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido. He aquí, yo la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación, si no se arrepintieren de sus obras: y mataré a sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño los riñones y los corazones: y daré a cada uno de vosotros según sus obras. Pero yo digo a vosotros, y a los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen: Yo no enviaré sobre vosotros otra carga. Empero la que tenéis, tenedla hasta que yo venga, y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo he recibido de mi Padre: y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

La iglesia de Tiatira

Tiatira significa "dulce sabor de trabajo," o "sacrificio de contrición." Esto describe bien el estado de la iglesia de Jesucristo durante el largo período del triunfo y la persecución papales. Esta era que fue de espantosa tribulación para la iglesia cual nunca hubo (Mateo 24:21) mejoró la condición religiosa de los creyentes. De ahí que reciban, por sus obras, caridad, servicio, fe y paciencia, el elogio de Aquel cuyos ojos son llama de fuego. Se mencionan de nuevo las obras, como dignas de doble elogio, ya que las últimas fueron mejores que las primeras. La condición de los miembros ha mejorado; han crecido en la gracia y en todos aquellos elementos del cristianismo. Este progreso, en tales condiciones, fue elogiado por el Señor.

Esta iglesia es la única a la cual se elogia por haber mejorado en las cosas espirituales. Pero así como en la iglesia de Pérgamo las circunstancias desfavorables no excusaban la existencia de falsas doctrinas, en ésta ninguna cantidad de trabajo, caridad, servicio, fe o paciencia podía servir de compensación por la presencia de un pecado parecido. Se le dirige, pues, una reprensión por tolerar a un agente de Satanás en su medio.

La causa de queja

"Aquella mujer Jezabel." Como en la iglesia precedente Antipas no representaba a un individuo sino a una clase de personas, "Jezabel" debe entenderse en el mismo sentido.

Los castigos con que se amenaza a esta mujer armonizan con las amenazas que hay en otras partes de este libro contra la iglesia católica romana bajo el símbolo de una mujer corrompida, madre de las rameras y abominaciones de la tierra. (Véase Apocalipsis 17-19.) La muerte con la cual se la amenaza es indudablemente la segunda muerte, que llegará al fin de los mil años de Apocalipsis 20, cuando el que escudriña los riñones y los corazones de todos los hombres les dará una justa retribución. Notemos, además, la declaración: "Y daré a cada uno de vosotros según sus obras," como prueba de que las palabras dirigidas a esta iglesia se aplican proféticamente a la recompensa final o castigo de todos los seres responsables.

"Todas las iglesias sabrán."

Se ha argüido que esta expresión demuestra que estas iglesias no podían denotar siete períodos sucesivos de la era evangélica, sino que debían existir contemporáneamente, o de lo contrario todas las iglesias no podrían saber que Cristo era el que escudriña los "riñones y los corazones," al ver sus juicios sobre Jezabel y sus hijos. Pero ¿cuándo han de saber esto todas las iglesias? Cuando esos hijos sean castigados de muerte. Si es en el momento en que se inflige la segunda muerte a los impíos, entonces todas las iglesias sabrán al contemplar ese castigo que ninguna cosa secreta, ningún mal pensamiento o propósito del corazón escapaba al conocimiento de Aquel que, con ojos como llama de fuego, escudriña los corazones humanos.

"Yo no enviaré sobre vosotros otra carga."

Creemos que esto encerraba para la iglesia una promesa de que sería aliviada la carga que le tocó soportar tanto tiempo, a saber el peso de la opresión papal. No puede aplicarse a la recepción de nuevas verdades, porque la verdad no es carga para ningún ser responsable. Pero los días de tribulación que le tocaba a la iglesia iban a ser acortados por causa de los escogidos. (Mateo 24:22.) "Serán ayudados–dice el profeta–de pequeño socorro." (Daniel 11:34.) "La tierra ayudó a la mujer," dice Juan. (Apocalipsis 12:16.)

La amonestación

"Tenedla hasta que yo venga." Estas son las palabras del "Hijo de Dios," y nos presentan una venida incondicional. A las iglesias de Efeso y Pérgamo, las amenazó con cierta venida condicional: "Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti." Esta venida implicaba un castigo. Pero aquí se presenta una venida de un carácter diferente. No es una amenaza de castigo. No depende de ninguna condición. Se la presenta al creyente como una esperanza, y no puede referirse a otro acontecimiento que el futuro segundo advenimiento del Señor en gloria, cuando cesarán las pruebas del cristiano, cuando sus esfuerzos en la carrera de la vida y su lucha para obtener una corona de justicia serán recompensados con éxito eterno.

Esta iglesia nos lleva hasta el momento en que empezaron a cumplirse las señales más inmediatas del pronto advenimiento. En 1780, ocho años antes que se clausurase este período, se cumplieron las señales predichas con respecto al sol y la luna. (Véanse los comentarios sobre Apocalipsis 6:12.) Con referencia a estas señales el Salvador dijo: "Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca." (Lucas 21:28.) Llegamos en la historia de esta iglesia a un punto en que el fin se acerca tanto que se puede llamar apropiadamente la atención de la gente en forma más particular a dicho acontecimiento. Cristo había dicho a sus discípulos: "Negociad entre tanto que vengo." (Lucas 19:13.) Ahora dice, hablando de la carga que han de llevar: "Tenedla hasta que yo venga."

La promesa al vencedor

"Hasta el fin." Esto debe referirse al fin de la era cristiana. "El que perseverare hasta el fin–dijo Cristo,–éste será salvo." (Mateo 24:13.) ¿No encontramos aquí una promesa parecida para los que hacen las obras de Cristo, observan las cosas que él ordenó y guardan la fe de Jesús? (Apocalipsis 14:12.)

"Potestad sobre las gentes."

En este mundo reinan los impíos, y los siervos de Cristo no son estimados. Pero llega el tiempo en que la justicia dominará; cuando toda impiedad será vista tal cual es, y despreciada; y cuando el cetro del poder estará en las manos del pueblo de Dios. Esta promesa queda explicada por los siguientes hechos y pasajes: las naciones han de ser entregadas por el Padre en las manos de Cristo, para que las gobierne con vara de hierro, y las desmenuce como vaso de alfarero. (Salmo 2:8, 9.) Asociados con Cristo cuando él inicie así su obra de poder y juicio, estarán sus santos. (Apocalipsis 3:21.) Ellos han de reinar con él en este carácter mil años. (Apocalipsis 20:4.) Durante este plazo, queda determinado el castigo que han de recibir los impíos y los malos ángeles. (1 Corintios 6:2, 3.) Al fin de los mil años, los santos tienen el honor de participar con Cristo en la ejecución de la sentencia escrita. (Salmo 149:9.)

La estrella de la mañana

Cristo dice en Apocalipsis 22:16, que él mismo es la estrella de la mañana, precursora inmediata del día. Lo que se llama aquí "estrella de la mañana" se llama "el lucero de la mañana" en 2 Pedro 1:19, donde se asocia con el amanecer: "Hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga." Durante la larga noche de vigilia de los santos, tienen ellos la Palabra de Dios que derrama sobre su senda la luz que necesita. Pero cuando amanezca el lucero de la mañana en sus corazones, o la estrella de la mañana sea dada a los vencedores, serán admitidos a tener una relación tan estrecha con Cristo que sus corazones quedarán plenamente iluminados por su Espíritu, y andarán en su luz. Ya no necesitarán la palabra más permanente de la profecía, que resplandece ahora como una antorcha.

Periodo

Si el período abarcado por la iglesia de Pérgamo ha sido localizado correctamente, terminó cuando se estableció el papado en 538. La división más natural que se pueda asignar a la iglesia de Tiatira sería la duración de la supremacía papal, o sea los 1.260 años que transcurren desde 538 a 1798.

El mensaje a Pérgamo (323 d.C. – 538 d.C.)

 

2:12-17

Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaítas, lo cual yo aborrezco. Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

La iglesia de Pérgamo

No se expresó una sola palabra de condenación contra la iglesia anterior. La persecución tiende siempre a mantener a la iglesia pura, e incita a sus miembros a la piedad. Pero llegamos ahora al período representado por la iglesia de Pérgamo, durante el cual empezaron a obrar influencias que introdujeron errores y males en la iglesia.

La palabra "Pérgamo" significa "altura, elevación." Fue una época durante la cual los verdaderos siervos de Dios tuvieron que luchar contra el espíritu de política mundana, orgullo y popularidad que asomaba entre quienes profesaban seguir a Cristo, y contra las manifestaciones virulentas del misterio de iniquidad, que resultó finalmente en el pleno desarrollo del "hombre de pecado," o sea el papado. (2 Tesalonicenses 2:3.)

El elogio

"Donde está la silla de Satanás." Cristo reconoce la situación desfavorable de su pueblo durante esa época. El lenguaje no tiene probablemente por fin designar una localidad. Satanás obra dondequiera que moren los cristianos. Pero hay ciertamente momentos en que obra con poder especial, y la época abarcada por la iglesia de Pérgamo fue uno de ellos. Durante ese período, se estaba corrompiendo la doctrina de Cristo, estaba obrando el misterio de iniquidad, y Satanás estaba echando los fundamentos de un estupendo sistema de apostasía: el papado. De ahí la desviación predicha por Pablo en 2 Tesalonicenses 2:3.

Es interesante notar que la ciudad de Pérgamo llegó a ser la sede del antiguo culto babilónico del sol. "Los magos caldeos tuvieron un largo período de prosperidad en Babilonia. Un pontífice designado por el soberano presidía un colegio de 72 hierofantes. . . . Después de la ocupación medo-persa los caldeos derrotados huyeron al Asia Menor, y establecieron su colegio central en Pérgamo, donde habían llevado consigo el Paladión de Babilonia, o piedra cúbica. Allí, libres del control del Estado, perpetuaron los ritos de su religión, e intrigando con los griegos maquinaron contra la paz del Imperio Persa."

Antipas

Hay buenos motivos para creer que este nombre se refiere a una clase de personas, y no a un individuo; porque no tenemos ni se puede hallar ahora información auténtica acerca de un personaje tal. Con respecto a esto dice Guillermo Miller:

"Se supone que Antipas no era una persona, sino una clase de hombres que se oponía en esa época al poder de los obispos, o papas, y que la palabra es una combinación de dos vocablos: 'Anti,' opuesto, y papas,' padre o papa. Muchos de esos hombres sufrieron el martirio en aquel tiempo en Constantinopla y en Roma, donde los obispos y papas empezaban a ejercer el poder que pronto sometió a los reyes de la tierra y pisoteó los derechos de la iglesia de Cristo. Y, por mi parte, no veo motivo para rechazar esta explicación de la palabra 'Antipas' en este texto, puesto que la historia de aquellos tiempos calla en absoluto acerca de un individuo así llamado."

La causa de queja

Las situaciones desventajosas no excusan la presencia de los males en la iglesia. Aunque esta iglesia actuaba en un momento en que Satanás elaboraba poderosas seducciones, sus miembros tenían el deber de mantenerse libres de sus malas doctrinas. De ahí que se los censure por albergar entre sí a quienes sostenían las doctrinas de Balaam y de los Nicolaítas. (Véanse los comentarios sobre los Nicolaítas en el vers. 6.) La doctrina de Balaam nos es revelada parcialmente aquí. Enseñó a Balac a poner una piedra de tropiezo delante de los hijos de Israel. (Véase el relato completo de su obra y sus resultados en Números 22:25; 31:13-16.) Parece que Balaam deseaba maldecir a Israel para obtener la rica recompensa que Balac le había ofrecido. Pero como el Señor no le permitía maldecirlo, resolvió lograr esencialmente el mismo resultado de otra manera. Aconsejó a Balac que sedujera a los israelitas por medio de las mujeres de Moab para que participasen en la celebración de los ritos idólatras y todos los actos licenciosos que los acompañaban. El plan tuvo éxito. Las abominaciones de la idolatría se difundieron por el campamento de Israel, cayó sobre éste la maldición de Dios y murieron 24.000 personas.

Las doctrinas cuya presencia en la iglesia de Pérgamo provocan una queja eran similares en su tendencia, pues llevaban a la idolatría espiritual, y a una relación ilícita entre la iglesia y el mundo. Este espíritu produjo finalmente la unión de los poderes civiles y eclesiásticos que culminó en la formación del papado.

La amonestación

Cristo declaró que si no se arrepentían los miembros de la iglesia de Pérgamo, tomaría el asunto en sus propias manos, y vendría contra ellos (en juicio), y pelearía contra ellos (los que sostenían esas malas doctrinas); y toda la iglesia sería considerada responsable de los males que habían ocasionado los herejes que ella había albergado en su medio.

La promesa al vencedor

Al vencedor se le promete que comerá del maná oculto, y recibirá la aprobación de su Señor en forma de una piedra blanca, en la cual habrá un nombre nuevo y precioso. La mayoría de los comentadores aplican el maná, la piedra blanca y el nombre nuevo, a las bendiciones espirituales que se pueden disfrutar en esta vida; pero como todas las demás promesas hechas al vencedor, éstas se refieren indudablemente al futuro y se cumplirán cuando llegue el tiempo en que los santos serán recompensados. "Cuán natural es, pues, la alusión a esta costumbre en las palabras: Le daré a comer del maná escondido;' y habiéndolo hecho, habiéndole hecho participar de mi hospitalidad, habiéndole reconocido como mi huésped, mi amigo, le regalaré la 'piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.' Le daré una garantía de mi amistad, sagrada e inviolable, que él solo conocerá."

Acerca del nuevo nombre, Juan Wesley dice muy apropiadamente: "Jacob, después de su victoria, ganó el nuevo nombre de Israel. ¿Quieres tú saber cual será tu nuevo nombre? Es muy fácil: Vence. Mientras no hayas vencido, serán vanas todas tus averiguaciones. Entonces lo leerás en la piedra blanca."

La época de esa iglesia

El período abarcado por esa iglesia se extiende desde los días de Constantino, o más bien desde su presunta conversión al cristianismo en 323 hasta el establecimiento del papado en 538.