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Consideraciones sobre las 7 trompetas

 

EL USO DE LAS TROMPETAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.   La palabra trompeta en el mundo greco-romano fue “salpix”.  Fue usada para referirse al instrumento musical.  Mientras que el verbo “salpizein”, se refiere al acto de tocar la trompeta. Las trompetas originalmente no fueron usadas para la producción de música, sino más bien en las batallas para atemorizar a los enemigos. En el Antiguo Testamento se usaron para crear diferentes estados de ánimo en los adoradores.  Tal como: gozo, regocijo, celebración (Sal 47:5, 150:3, 2Sa 6:15). Otro propósito fue para producir solemnidad, respeto y temor en la congregación (Ex 19:16-19).  Aquí se las asocia también con la teofonía divina.

El uso predominante de las trompetas en el Antiguo Testamento, es de un énfasis espiritual, particularmente en el contexto del pacto (Num. 10:8-10).  Eran los sacerdotes quienes tocaban tales instrumentos.  Ya sea que fuera en batalla o en adoración, el sonido de las trompetas les recordaba que Dios se acordaba de su pacto con ellos. En Números 10:2-8, Dios expresaba por medio de ellas lo que él quería decirle a su pueblo.  Mientras que en Números 10:9-10, encontramos lo que el pueblo quería comunicarle a su Dios. Las trompetas también eran usadas para advertirle al pueblo de la proximidad de un enemigo (Ez 33:1-2). Al final del Antiguo Testamento las trompetas estaban asociadas con el día del Señor.  Estas simbolizaban el juicio final.

EL EMPLEO DE LAS TROMPETAS EN EL NUEVO TESTAMENTO. En el Nuevo Testamento se las usa como parte de la teofanía de Dios (Heb 12:19).  Este pasaje alude a Éxodo 19:13-19.  Hebreos 12:22-24 contrasta dos montes, el monte Sinaí, con el monte Sión. Jesús tiene voz como de trompeta (Ap 1:10).  Las trompetas están íntimamente asociadas con la segunda venida de Cristo (Mt 24:31, 1Co 15:51-52, 1Tes 4:16-17).  Juicio también está envuelto al tocarse las trompetas (Mt 24:30). El uso predominante de las trompetas en el Nuevo Testamento, es una asociación de juicio y de teofanía (Mt 24:29-31).

LAS TROMPETAS EN EL CONTEXTO DE APOCALIPSIS 8-11. Las trompetas en el contexto del séptimo sello involucran adoración y oraciones que deben ser contestadas por Dios.  En Apocalipsis 8:3-5 incienso es mezclado con las oraciones de los santos.  Una vez que el incensario es arrojado a la tierra, las trompetas son tocadas. El sonido de las trompetas es una respuesta a estas oraciones (Num. 10:8-10).  En Números el sonar de las trompetas fue entendido como una oración elevada a Dios de parte de su pueblo pidiendo su ayuda. En el séptimo sello las trompetas se tocan como una respuesta de parte de Dios a las oraciones de los mártires (Ap 6:10).  En Apocalipsis las trompetas anuncian juicio y destrucción contra los enemigos de Dios (Ap 11:18).

GENERALIDADES DE LAS SIETE TROMPETAS. Las primeras cuatro trompetas están íntimamente relacionadas.  Estas afectan al mundo natural.  La tierra, el mar, el agua, los árboles, la hierba, los peces, el sol, la luna, las estrellas. El juicio aumenta en intensidad a medida que las trompetas son tocadas.  Desde plagas que afectan al mundo natural, hasta horrores demoníacos que queman y matan a los habitantes de la tierra. Cada trompeta con excepción de la última, está limitada a una tercera parte de la tierra.

Apocalipsis 8:13 es una introducción a las últimas tres trompetas que son anunciadas con tres ayes.  Este pasaje no debe tomarse como parte de la cuarta trompeta. Tres ayes anuncian las últimas tres.  La quinta anuncia la caída de una estrella, lo que parece indicar una acción continuada de la trompeta número tres.

EXTRUCTURA DE LAS SIETE TROMPETAS.Las siete trompetas y los sellos están estrechamente relacionados.  De hecho, las trompetas son el séptimo sello, el autor no hace un fuerte rompimiento literario.  Un paralelo entre ambos es Apocalipsis 8:3-5, con Apocalipsis 6:9-11. En realidad, las trompetas son una respuesta al clamor de los mártires.  Los sellos están relacionados a la iglesia, las trompetas tienen que ver con los que se oponen a Cristo y a su evangelio. Los sellos y las trompetas culminan con la segunda venida de Cristo.

EL SIMBOLISMO DE LAS SIETE TROMPETAS. Es importante notar el empleo de símiles en las trompetas.  Recordemos que estos capítulos están llenos de símbolos y figuras. Las trompetas usan un lenguaje exagerado (Ap 8:10), una estrella cae del cielo.  200,000 jinetes sobre el río Eufrates (Ap 9:12-13).  Langostas que no comen plantas, sino hombres (Ap 9:3-6).

2 testigos y la trompeta 7

 

Mediciones del santuario

Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. (11:1)

“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir”.  A Juan se le  ordena en visión medir tres cosas básicas: el templo de Dios, el altar y a los que adoran en él.En el libro de Ezequiel encontramos también la orden de medir (Ez 40 al 42).  En esta ocasión se mide el templo, cada uno de sus muebles, y se le promete a los adoradores que si se arrepienten de sus pecados habitarán con Dios para siempre (Ez 43:7-9). En Mateo 7:1-3 la acción de medir es sinónimo de juzgar.  En Ezequiel el medir el templo y sus habitaciones era una forma de promesa a su pueblo de que pasados los 70 años de cautiverio, ellos volverían a su tierra natal y podrían otra vez adorar en él.  Al mismo tiempo era una forma de juzgar a los babilonios, gentiles a los cuales se les había entregado el santuario y lo habían profanado, pero pasados los 70 años Dios los destruiría por profanadores por medio de los medos y persas (Jer 25:11-12, Da 5).

"Mide el santuario Dios, el altar y los que adoran en él".  Probablemente es una referencia a juzgar a los líderes de la iglesia cristiana que apostataron y dedicaron su tiempo a perseguir a los santos.  En Daniel siete está el juicio de la bestia y del cuerno pequeño (vv. 9-12).Al mismo tiempo desde el santuario Dios ha dado respuesta a las oraciones de los santos, que aunque no pueden, ni están allí adorando por ahora, Dios escucha sus oraciones que provienen de la tierra, que es el otro altar en donde los hijos de Dios que todavía no han sido redimidos adoran a su Señor por medio de la fe (Ap.8:5,6: Heb 10:19-22, 8:1-2).Si tomamos como trasfondo los capítulos 40 al 43 de Ezequiel, en los cuales se le promete a Israel que una vez que salgan del cautiverio y regresen convertidos a su Dios, han de gozar de la presencia y de la adoración de su Señor que por 70 años fue interrumpida por el cautiverio, por medio de la visión dada a Ezequiel de medir el templo, se ha determinado un juicio sobre aquellos que han interrumpido esa adoración y que pasados los 70 años ellos serán destruidos.De igual forma por el contexto del capítulo once y por medio de la visión que Juan recibe de medir el templo y sus adoradores, Dios le asegura a su profeta que una vez que haya pasado el tiempo de los 1260 años de profanación del santuario y de la persecución de su iglesia, el poder del cuerno pequeño le será quitado.  La acción de medir en este pasaje tiene la idea que Dios está juzgando las acciones de los adoradores que están sobre la tierra, a unos se les dará la oportunidad de acercarse por la fe a los adoradores que se encuentran alrededor del trono en el santuario celestial, mientras a otros se les quitará el poder y ese privilegio por ser los causantes de haber profanado el santuario por 42 meses.

Los 1,260 Días

Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y hollaron la ciudad santa cuarenta y dos meses (11:2).

Pero no midas el patio exterior”.  En el verso dos a Juan se le ordena no medir el patio exterior del santuario, este sería dejado en manos de los gentiles que pisotearían por 42 meses la ciudad santa. 

El verso dos nos ubica en el período histórico de los eventos que son mencionados en estos pasajes ya explicados en la lección sobre los 1260 años o 42 meses.La expresión de pisotear la santa ciudad puede ser una referencia a la acción profanadora del papado descrita por Daniel usando las siguientes palabras: "hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará, pensará en cambiar los tiempos y la ley, y le serán entregados en su mano un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo".Lo interesante del pasaje es que lo único que le fue entregado a este poder perseguidor fue el patio exterior, no el santuario, ni el altar, ni a los adoradores, lo que sí hizo con estos fue tratar de echar por tierra la verdad de un verdadero santuario que está en los cielos, de perseguir a los que por la fe se aferraron a los méritos de Cristo, pero no los lograría eliminar completamente, pasados los 1260 años Dios se encargaría de sacar a luz pública la gran verdad del santuario y de un remanente que sobrevivía a los ataques del cuerno pequeño.La expresión de la "santa ciudad", pudiera ser una referencia al lugar en donde Dios mora y al lugar en donde se lleva a cabo la intersección de Jesús en beneficio de los pecadores, que por la fe  elevan sus oraciones de arrepentimiento al santuario celestial

“La ciudad santa” se refiere al pueblo de Dios, que sería “hollado” por 42 meses. Esta cifra se presenta en Apocalipsis de tres formas: Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo; 42 meses y 1,260 días. En Daniel se presenta dos veces: una en el capítulo 7, indicando el tiempo de supremacía del cuerno que representa el Anticristo. Luego, en el capítulo 12, la menciona con relación al tiempo del fin. En Apocalipsis se menciona dos veces en el capítulo 11, dos veces en el 12 y una vez en el 13. Estos 1,200 días son años, de acuerdo a la forma de interpretar este tipo de profecía. Ya hemos adelantado que se refiere al tiempo de la hegemonía del poder papal, comenzando en el 538 hasta el 1798. Les prometí que en el capítulo sobre el Anticristo daré detalles sobre esto.

Los gentiles son las naciones perseguidoras instigadas por el Anticristo.

Los 2 Testigos

Y daré mis dos testigos que profeticen por mil doscientos días, vestidos de cilicio. Estos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra (11:3,4).

Para saber quienes son los dos testigos, basta notar que son “los dos olivos”. Esto nos lleva a ver una visión parecida que tuvo Zacarías.

Y díjome: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete lámparas encima del candelero; y siete canales para las lámparas que están encima de él; y sobre él dos olivas, la una a la derecha del vaso, y la otra a su izquierda. Proseguí y hablé al ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿qué es esto, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo respondió y díjome: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. Entonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es la palabra de Jehová a Zorobabel, en que se dice: No con ejército ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zacarías 4:2-6).

Vemos la similitud de estas dos visiones. Al final del capítulo 4, el ángel dice al profeta Zacarías: “Estos dos hijos de aceite son los que están delante del Señor de toda la tierra” (Zacarías 4:14). Jesucristo dijo que “las Escrituras” dan testimonio” de Él. En otras palabras, la Biblia es un constante testigo del Señor, de su voluntad. Las dos partes de la Biblia, el Antiguo y Nuevo Testamentos, constituyen los dos testigos del Señor. Estudiar su contenido sacrosanto nos convierte también en testigos de Dios.

En la epístola a los Hebreos se compara a la Palabra de Dios con una “espada aguda de dos filos”. Esos “dos filos” son las dos partes de la Biblia, lo que comúnmente se llaman el Antiguo y el Nuevo Testamento.

La Biblia

Durante los 1,260 años de supremacía papal, estos dos testigos estuvieron dando su mensaje “vestidos de saco” o cilicio, lo que indica la persecución de que fueron objeto.

Desde los comienzos de la iglesia cristiana, esta se valió de las Sagradas Escrituras, el llamado Antiguo Testamento, para dar su mensaje. El llamado “Nuevo Testamento” se fue formando poco a poco. Algunos escribieron la vida y enseñanzas de Cristo, los que conocemos como Evangelios. Luego Pablo y otros apóstoles escribieron cartas, las que conocemos como Epístolas. Estas fueron añadidas también y finalmente se culminó este grupo con el Apocalipsis, escrito a finales del siglo primero.

Luego que la iglesia comenzó a crecer y los paganos iban engrosando las filas del cristianismo, las verdades de la Palabra de Dios fueron quedando rezagadas. Dogmas paganos fueron sustituyendo las doctrinas de Cristo. A la iglesia paganizada no le convenía que el pueblo se enterara de las Palabras de Dios registradas en la Biblia. No se permitió al pueblo tener acceso a los ejemplares de la Biblia. Los pocos que habían fueron encadenados a los púlpitos de las iglesias.

Durante toda la Edad Media la gente no pudo corroborar las enseñanzas que recibían y tenían que creer “bona fide” las enseñanzas de los clérigos. Tener un ejemplar de la Biblia, o parte de él, era tenido por un gran delito, algunas veces castigado con prisión y hasta con la muerte.

La única Biblia considerada oficial por la iglesia romana era la Vulgata, traducción latina realizada por Jerónimo en el siglo 6to. Pero muy pocos tenían ejemplares de ella y el pueblo en su mayoría no entendía el latín.

Hombres destacados tradujeron la Biblia, total o en parte, en varios idiomas. Wicleff y Tyndale la hicieron en inglés, Martín Lutero la tradujo al alemán y Casiodoro de Reyna hizo una monumental traducción al idioma castellano. Otros reformadores la tradujeron en otras lenguas. Pero el mensaje bíblico hizo su obra “vestido de cilicio”, o sea, de forma secreta y con grandes sacrificios.

Fueron los ejemplares y porciones traducidas por estos valientes hombres y la obra de grupos misioneros como los Valdenses y los Lolardos, que lograron que el verdadero Evangelio llegara a la gente. La Reforma tuvo como lema: “la Biblia y la Biblia sola”.

Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos, y si alguno quiere hacerles daño, debe morir de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga (11:5,6).

El hecho que mencione aquí milagros realizados por Elías y Moisés, ha hecho que algunos identifiquen a estos dos testigos con estos profetas de Dios y enseñen que estos han de resucitar en los últimos días y aparecerán en el escenario del mundo. Pero lo que esta profecía indica es que estos milagros fueron realizados por personajes que son parte del Libro Santo. Por la palabra de Elías, hubo una sequía que duró tres años y medio. Bajo el ministerio de Moisés, Dios envió 10 terribles plagas sobre la tierra de Egipto. Una de ellas fue que las aguas del río Nilo se volvieron en sangre. Durante el tiempo de angustia venidero, la tierra sufrirá plagas similares. La segunda y tercera de estas plagas serán que el mar y los ríos se volverán en sangre.

Muerte de los Testigos

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Y de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados (11:7-9).

Las bestias o animales son usados en la profecía para representar reinos. Esta “bestia que sube del abismo” debe representar una nación que se destaque por su rebelión contra Dios y sus ataques a la Biblia.

Algunos quieren identificar a esta bestia con Roma o el papado, pero a la luz del resto de la visión, esto no es posible. La “bestia que sube del abismo” puede interpretarse como la Francia revolucionaria del siglo 18. Otro nombre dado a este país es “Sodoma”, por su perversión moral durante la Revolución Francesa, y Egipto, por su ateísmo. Ante Moisés, el faraón dijo: “¿Quién es Jehová para que yo oiga sus voz…? Yo no conozco a Jehová…” (Éxodo 5:2) También se destaca este país como donde “nuestro Señor fue crucificado”. Al matar a los hijos de Dios, la Francia revolucionaria crucificó a Cristo.

La iglesia de Roma siempre había considerado al pueblo francés como su “hijo predilecto”. Clodoveo, rey de los Francos, fue el primer rey bárbaro que se hizo católico. Desde los tiempos de Carlomagno la iglesia católica fue favorecida por el gobierno francés. Durante “el reinado del terror”, la asamblea nacional francesa abolió el culto católico y todo tipo de religión. Su devoción fue a la razón. Una mujer de la ópera fue coronada como “la diosa de la razón” en el altar mayor de la catedral de Notre Dame. La persecución no se limitó a seres humanos, la Santa Biblia fue eliminada. Sus ejemplares fueron quemados en las plazas públicas. En Lyon fueron atados al rabo de un asno y llevados por las calles. (Vea apéndice) Literalmente, el libro de Dios fue vencido y matado.

Resurrección de los Testigos

Los “tres días y medio”, deben considerarse como tres años y medio, conforme a la regla de “día por año” que ya hemos visto. La abolición de la Biblia fue en noviembre del 1793. Tres años y medio después , en junio del 1797, la misma asamblea concedió tolerancia a la Biblia.

Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviaron regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres, y los demás se atemorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo (11:10-13).

Los individuos que viven en pecado no pueden soportar la Palabra de Dios, y hacen caso omiso a su restricciones. Pero una vez la Biblia es abolida y destruida, la gente se siente feliz, pues ya quien les acusaba no está. Esta fue la actitud de los franceses durante la revolución.

Pasado el tiempo de abolición de la Palabra de Dios, sucede algo asombroso. La Biblia es exaltada y todos recurren a ella en busca de la verdad y la salvación. La casa de Voltaire, el arquitecto de la revolución francesa, se convirtió en una casa distribuidora de Biblias en París. Un poco de tiempo después comenzaron a levantarse sociedades bíblicas y a traducir la Palabra de Dios en diversos idiomas y dialectos.

Un año después del decreto de tolerancia a la Biblia por la asamblea nacional francesa, se cumplió la profecía de los 1260 años, y viene “el tiempo del fin”. Surge el gran movimiento del “despertar” y hay una verdadera revolución espiritual. El mensaje de la Palabra de Dios comienza a ampliarse, llegando a todos los lugares habitados. Los “dos testigos” siguen hoy cumpliendo su sagrado cometido: alumbrar las mentes de los seres humanos y atraerlos hacia el Dios verdadero.

El terremoto mencionado no puede ubicarse en fecha alguna, más bien indica catástrofes precursoras del advenimiento del fin. Vemos que no es el terremoto final porque no abarca toda la tierra. “La décima parte de la ciudad” podría referirse a Francia, que es una de las 10 naciones que se formaron después de la caída de Roma.

La Séptima Trompeta

El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto. El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que es, y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado (11:14-17).

La séptima trompeta, como indicamos en el capítulo “El Mensaje del Juicio”, comenzó a sonar en el año 1844. El evento que comenzó en ese año fue la fase primera del juicio. Pero hay otro evento que es también parte de la séptima trompeta y es el reinado de Cristo. Daniel 7: 14 dice que al “Hijo de hombre” que se presentó ante “el Anciano de grande edad” se le dio “señorío y gloria y reino.” Al iniciar la parábola de las diez minas, Jesús dijo: “Un hombre noble partió a una provincia lejos, para tomar para sí un reino y volver” (Lucas 19:12). Ese noble es el mismo Cristo que ascendió al cielo, luego de su resurrección con la promesa de volver por su pueblo. La parábola indica luego: “Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino,…” (Lucas 19:15) Todo es claro: cuando Cristo venga por segunda vez, ya ha tomado su reino.

También es necesario ver que Cristo vendrá de las bodas. Él se está desposando con la Nueva Jerusalén, la cual será la capital de su reino eterno en la tierra renovada. Algunos insisten en que la esposa es la iglesia. Y es cierto, en el sentido que al aceptar el Evangelio entramos en una relación especial con Cristo. Pero cuando el ángel dijo a Juan: “Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero”, lo llevó “a un alto monte” y le mostró “la Santa Jerusalén, que descendía del cielo” (Apocalipsis 21:9,10).

En Mateo 25:1-13 Jesús enseñó la parábola de las diez vírgenes. El verso 1 dice que estas vírgenes “salieron a recibir al esposo”. Entendemos que la iglesia está representada por las vírgenes. Entonces la iglesia no es la esposa, pues ya Cristo viene casado. Nosotros somos invitados a “la fiesta de bodas”, lo que hoy llamamos la recepción que se celebra luego de la ceremonia. Pues bien, la ceremonia ya se está celebrando en el cielo. Luego de la venida de Cristo, su iglesia participará de esa hermosa recepción descrita en Apocalipsis 19.

 

Señales Precursoras de la Venida del Señor

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra (11:18).

La ira de las naciones es muestra de los acontecimientos que indican la proximidad del advenimiento del Salvador. La ira de Dios tiene que ver con las plagas postreras que sucederán justamente antes de que se efectúe la segunda venida de Cristo. Los escritos apostólicos hacen mención de que Cristo ha de venir a juzgar a “los vivos y a los muertos”. Pero este verso dice que es “el tiempo de juzgar a los muertos”. Vimos que esta final trompeta comenzó a sonar en el 1844, cuando comenzó la primera fase del juicio. Esta es la fase investigativa y los primeros en ser juzgados son los muertos.

HA LLEGADO EL TIEMPO DE JUZGAR ( v. 18a)

“Tu ira ha venido”.  El segundo advenimiento de Cristo sucede al momento en que las naciones se han airado, se han agrupado para pelear contra el que "montaba el caballo blanco y a su ejército (Ap 19:19).  El Apocalipsis describe en diferentes cuadros la forma en cómo se manifestará la ira de Dios. Apocalipsis 6:12-17, él pone fin a la apostasía. La hoz es metida para cosechar la mies.  Una vez que los tres ángeles terminen su obra (Ap.14:14-20), Jesús desciende como el Rey del oriente para destruir la unidad demoníaca (Ap 16:16-21).  Con una vestidura manchada con sangre él destruye a todos los poderes terrenales congregados (Ap 19:17-21).

TIEMPO DE JUZGAR A LOS MUERTOS (v. 18b)

“De juzgar a los muertos”.  Esta expresión la podemos entender de dos maneras: En ocasión de la segunda venida los muertos en Cristo resucitan para vida eterna (Jn 5:25-29), ellos han sido juzgados para participar del reino eterno de Cristo. Los impíos no resucitan sino hasta después del milenio, sus casos serán juzgados por los santos durante ese período de tiempo (Ap 20:4-5, 11-15).

DAR EL GALARDON A TUS SIERVOS, PROFETAS Y SANTOS (v. 18c)

“Dar galardón”.  Jesús viene para congregar, para reunir a los suyos de los cuatro ángulos de la tierra (Mt 24:30-31).  En esa ocasión el coronará a profetas (Dan 12:11, Heb 11:13-16), a los santos grandes y pequeños (Heb 11:34-40) y a todos los que por ser fieles a él fueron muertos por la bestia (Ap 15:2-3). El apóstol Pablo usa la expresión de trompetas que serán usadas para despertar a los santos que duermen y a los que serán transformados en un abrir y cerrar de ojos  (1Tes 4:13-16, 1Co 15:50-55).

DE DESTRUIR A LOS QUE DESTRUYEN LA TIERRA (v. 18d)

Finalmente el verso 18 dice que el tiempo es venido para “destruir a los que destruyen la tierra”. Es una verdadera lástima ver hoy como se contamina nuestro planeta. Tanto el aire, como la tierra y las aguas son contaminadas a diario. La tierra tal como está no puede ser el hogar final de los salvados. Dios ha de transformar el planeta a su condición original. Pero Cristo pedirá cuentas a todos los que han dañado su tierra. El tiempo es ya. Dios permite a los huracanes, terremotos y volcanes que expresen su descontento con el planeta contaminado. Pero pronto Él vendrá en gloria y majestad para llevarse a los suyos y dejar este planeta por un milenio hasta que desaparezca todo vestigio de contaminación. Entonces Él dejará ver su poder creador al cambiar la faz de la tierra que ha de ser un inmenso paraíso, hogar eterno para todos los salvados.

Las trompetas 5 y 6

 

La 5ta. Trompeta

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra (9:1-3).

Notemos que a la estrella “se le dio la llave”. ¿Cómo es posible que a una estrella se le entregue algo? No es posible que sea una estrella literal. Es claro que hay que ver lo que representa esta estrella.

Esta estrella representa a Cósroes II, rey de Persia, quien conquistó gran parte del imperio romano oriental, reducién- dose este a Constantinopla y algunas porciones en Grecia, Italia, África y pocas ciudades aisladas.

La intervención de Heraclio pudo rescatar gran parte de lo conquistado por Cósroes, y el rey de Persia cayó bajo los romanos. Pero las conquistas romanas duraron poco, pues la caída de Cósroes trajo una plaga peor, simbolizada por el “humo del pozo del abismo”. El “abismo” mencionado en los versos 1 y 2 es una representación de los desiertos árabes, donde los seguidores de Mahoma esperaban la orden de ataque. El “humo del pozo” del abismo representa la doctrina de Islam.

Para rivalizar con judíos y cristianos, Mahoma escribió el “Korán”, pretendiendo ser dirigido por Alá, dios tribal de los árabes. Las tribus ismaelitas estaban divididas, pero el nuevo profeta logró aglutinarlas. Un gran ejército fue alistado para entrar en el escenario histórico. La profecía los pinta como “langostas” por su obra destructora.

Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero La muerte huirá de ellos. El aspecto de las las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpión; y también aguijones y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego Apolión (9:4-11).

Abubéker, sucesor de Mahoma, preparó su gran ejército para la conquista. No sólo invadiría los pueblos, sino que su doctrina religiosa habría de ser impuesta por la fuerza.

El carecer de la “señal de Dios en la frente” puede asociarse con la orden de Abubéker de atacar a los líderes eclesiásticos, que él llamó “sinagoga de Satanás”, y los describió como “de coronilla afeitada”, aludiendo a la tonsura de los monjes, a los cuales indicó que no se les diera cuartel “hasta que se hagan mahometanos o paguen tributo”. Los pequeños grupos que guardaban el Sábado en esos tiempos estaban aislados y ninguno de ellos fue afectado por las invasiones de los árabes.

Aunque “el sello del Dios Vivo” es colocado en las frentes de los que han de ser salvos en la última generación, es también cierto que en toda época Dios ha contado con siervos fieles. En cada momento histórico, la obediencia a la Palabra de Dios ha sido siempre el medio de diferenciar a los que sirven a Dios y los que no le sirven. De la misma manera, la obediencia a mandamientos de hombre constituye la “marca de la bestia”. En el capítulo sobre el Anticristo daré más detalles sobre el tema.

Los versos siguientes presentan la fiereza de las hordas sarracenas no sólo contra el imperio bizantino, sino contra todos los pueblos que conquistaron. La orden no es matar, sino atormentar.

Era común en los árabes usar tambores en las batallas. Este sonido marcial, unido al ruido de los caballos y los gritos de los soldados, hacían de estas batallas algo diferente a las que solían llevarse a cabo antes. Era realmente un gran estruendo que asustaba a sus adversarios.

Las “coronas de oro” pueden referirse a los vistosos turbantes que usaban los árabes. Algunos ven en la expresión “cabellos de mujer” al hecho de que estos soldados usaban el pelo largo, aunque esto no les restaba masculinidad. Los “dientes de leones” y las “corazas de hierro” muestran lo fiero de la batalla.

“El ángel del abismo” es una clara referencia a Lucifer. El enemigo de Dios y de su pueblo ha usado siempre a naciones y sus reyes contra el Señor. Podemos notar esto en Isaías 14 y Ezequiel 28, donde el rey de Babilonia y el de Tiro son identificados con Satanás. En este pasaje podemos identificar a este personaje con Otmán, quien a fines del siglo XIII acaudilló a los Turcos, formando un gran imperio. “Abadón” en hebreo y “Apolión” en griego, significa “el destructor” y es apropiado para este líder turco.

El primer asalto otomano contra las dominaciones del imperio oriental fue, según el historiador Gibbon, el 27 de julio del 1299, y es conocido como la batalla de Bafeo. Los “cinco meses”, o 150 días, debe ser entendido como 150 años, siendo que es una profecía de tiempo. Esta profecía llega entonces hasta el año 1449. La orden dada no era matar, sino atormentar por un tiempo definido, orden que cambia con la introducción de la sexta trompeta o el segundo “Ay”.

La 6ta. Trompeta

El primer ay pasó; he aquí vienen aún dos ayes después de esto. El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres (9:12-15).

Esta trompeta, pues, comienza en el año 1449, cuando culminan los 5 meses o 150 días o años. La orden es matar a la tercera parte de los hombres, o sea, la tercera parte del imperio romano, representada por la porción griega o bizantina.

Los cuatro ángeles, o mensajeros, representan los cuatro principales sultanatos árabes otomanos, a saber: Alepo, Iconio, Damasco y Bagdad. Estos “ángeles” fueron desatados para la hora, día, mes y año. Veamos el siguiente diagrama:

1 hora = (medio mes) 15 días
1 día = 1 año
1 mes = (30 días) 30 años
1 año = 360 años

Total = 391 años y 15 días

Comenzando con el 27 de julio del 1449, cuando los turcos otomanos llegaron al poder al triunfar en Bafeo, y añadiendo los 391 años y 15 días, llegamos al 11 de agosto de 1840. Exactamente en esa fecha, el sultán otomano entregó el poder a las potencias de Inglaterra, Austria y Prusia. 

Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí el número de ellos. Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas y con ellas dañaban. Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar. Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de sus fornicación, ni de sus hurtos (9:16-21).

Estos versos indican la fiereza de la guerra entre los griegos y turcos y luego las potencias aliadas que causaron la derrota de los turcos. El “fuego, humo y azufre” alude al uso de la pólvora en ese conflicto. Desolación y sangre fue el saldo de las guerras turco-cristianas.

Se indica que los soldados de a caballo eran 200 millones: tremendo ejército. El número es demasiado grande para un ejército a caballo. Algunos intérpretes creen que más bien es 2 veces 200,000, que aún es un inmenso ejercito. Otros creen que son todos los soldados que hubo durante los casi 400 años de la ocupación turca sobre los griegos. De todos modos la cifra indica un ejército inmenso, innumerable.

El segundo ay ha pasado, y la gente afectada no reconoció que, tras las invasiones y las guerras estaba la mano del Todopoderoso. Él permite estos conflictos para que la gente tema, se arrepienta y vuelva a Dios. Pero no hubo esa reacción positiva, más bien, el mundo continuó con su desobediencia y rebeldía contra Dios. Sobre todo la vil idolatría, renovada por el romanismo, se acrecentó.

En el imperio bizantino fue que se proliferó el uso de “íconos” o imágenes para el culto católico. Aunque estos indican que esas imágenes no se adoran y que esta referencia es a las estatuas y cuadros que usaban los paganos, lo cierto es que para Dios son aun más aborrecibles las figuras que hacen para su culto los que pretenden ser el pueblo de Dios, que las que realizan los paganos. ¿O es que acaso las imágenes católicas sí pueden ver, oír y caminar?.

Las trompetas 1 al 4

 

Las Siete Trompetas

Esta visión ha tenido variadas interpretaciones. Unos alegan que estas trompetas son juicios de Dios contra el mundo y que se manifestarán antes de las plagas. Un estudio cuidadoso del capítulo 16 nos llevará a la realidad que las plagas postreras son tan devastadoras que es imposible que sean antecedidas por otra serie de ellas.

Otros indican que esta visión es similar a la del capítulo 16. Cierto es que algunas de las plagas se parecen a las trompetas, pero un estudio serio nos llevará a la conclusión que es imposible que sea así.

Las 7 Trompetas
1. Granizo, fuego y azufre son echados a la tierra.
2. Monte ardiendo echado en el mar. 3ra. parte se torna en sangre.
3. Estrella cae en 3ra. parte de los ríos y fuentes de aguas. Aguas se vuelven amargas.
4. Se hiere la 3ra. parte del sol, la luna y estrellas.
5. Estrella cae a la tierra. Se le da la llave del abismo. Salen langostas.
6. Se desatan los 4 ángeles del Éufrates. Ejército de 200 millones.
7. Catástrofes finales.

Las 7 Plagas
1. Úlcera maligna y pestilente.
2. Mar se torna en sangre.
3. Ríos y fuentes de agua se tornan en sangre.
4. Plaga en el sol. Grande calor.
5. Plaga en la silla de la bestia.
6. 3 espíritus inmundos. Armagedón.
7. Jesús reina. Se ve el arca.

Como pueden ver hay ciertas coincidencias en las plagas 2 y 4, pero en el resto hay marcadas diferencias. Veamos lo que consideramos la interpretación más razonable en cuanto a esta visión.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó de fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos y voces, y relámpagos y un terremoto (8:3-5).

Las 7 trompetas representan juicios de parte de Dios contra los opositores de su iglesia. La escena que vemos nos lleva de nuevo al Santuario celestial. El mueble que ahora vemos es el altar del incienso. Aunque este era un mueble del lugar santo del Santuario, aquí se presenta delante del trono. Tenemos que recordar que, aunque el altar estaba delante del arca, el velo se encontraba entre los dos muebles. Pero en el cielo no hay velo, así que este mueble es presentado delante del trono de Dios.

Los truenos, voces, relámpagos y terremoto que surgen del fuego que lanza el ángel a la tierra, representan anticipos de los desastres que permitirá el Señor como castigo a los perseguidores de su pueblo. Las cuatro trompetas del capítulo 8 son los castigos a Roma occidental por medio de las tribus bárbaras. Las dos trompetas del capítulo 9 van dirigidas a la Roma oriental: Constantinopla, que sería asediada por los árabes. En el capítulo 11 se halla la 7ma. trompeta, la cual nos acerca a nuestro tiempo.

La 1ra. Trompeta

Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde (8:6,7).

El imperio romano, por tres siglos perseguidor del cristianismo, aunque en el siglo 4to. está ligado al cristianismo nominal, recibe un fuerte castigo de parte de los Godos, comandados por Alarico. Los invasores comenzaron por el oriente, en el 395 DC. Luego conquistaron a Tracia, Macedonia, Atica y el Peloponeso. Luego cruzaron los Alpes y los Apeninos hasta llegar a Roma que cayó ante los bárbaros en el 410, haciendo huir al emperador. Por 4 años los Godos saquearon a Italia.

El granizo nos indica el origen septentrional de los invasores; el fuego, la gran destrucción por las llamas de las ciudades y los campos; la sangre es sinónimo de la gran carnicería que quedaba al paso de los Godos.

La 2da. Trompeta

El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo fue precipitada en el mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida (8:8,9).

Luego de la muerte de Constantino, el imperio romano se dividió en tres partes. Los hijos de Constantino quedaron así distribuidos: Constancio quedó en el Oriente, con su sede en Constantinopla; Constantino II reinó en Gran Bretaña, las Galias y España mientras que Constante reinó en Iliria, África e Italia. Esta división del imperio en tres partes es lo que hace que en la profecía se mencione “la tercera parte de los hombres”, indicando la tercera parte del imperio. Y así sucesivamente la tercera parte de otras cosas, como en el caso de la segunda trompeta, animales marinos o la tierra.

La segunda trompeta representa la invasión de los Vándalos, con Genserico. Estos conquistaron a África y luego invadieron a Italia. El “monte ardiendo” lanzado al mar es símbolo adecuado para la incursiones de Genserico con sus hordas de Vándalos, pues ellos atacaron especialmente el comercio marino en las costas del Norte de África. Del 428 al 468 es el período de las conquistas de Genserico, quien hasta avanzada edad, dirigía sus ejércitos a piratear los barcos romanos. No quedó prácticamente una costa del imperio que no fuese atacada por estas hordas bárbaras. Esa es la razón por la cual el texto dice que “la tercera parte de las naves fue destruida.”

En cuanto al símbolo de “un monte”, no es difícil asociarlo con un personaje o una nación, ya que hallamos la misma comparación en Jeremías 51:25, donde el Señor habla sobre Babilonia: “He aquí yo contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano sobre ti, y te haré rodar de las peñas y te tornaré en monte quemado.”

En la lucha contra los Vándalos, en una ocasión en que una flota romana de 1,113 barcos con más de 100,000 hombres quiso hacerle frente, el astuto Genserico les prendió fuego en la noche, usando barcazas llenas de combustible. La obra de los Vándalos fue tan devastadora, que aún hoy su nombre es sinónimo de destrucción.

La 3ra. Trompeta

El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo; Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; muchos hombres murieron a causa de las aguas, porque se hicieron amargas (8:10,11)

Esa gran estrella representa a Atila, rey de los Hunos. Estos eran los más salvajes de los bárbaros. Comían carne cruda y dormían sobre sus caballos. Atila es conocido como “el azote de Dios” y se decía que por donde pasaba no crecía la hierba.

Las hordas de los Hunos vinieron del Oriente y cayeron repentinamente sobre el imperio romano. Atila vestía muy vistosamente, con planchas de metal sobre su pecho. Por su apariencia y rapidez parecía literalmente un meteoro. El nombre de “ajenjo” indica consecuencias amargas y encuadra perfectamente con la devastación que dejaban a su paso los salvajes Hunos con su rey Atila.

Las principales operaciones de Atila fueron desde los Alpes, de donde los ríos bajan a las regiones romanas. A pesar de sus grandes conquistas, los Hunos no se establecieron permanentemente en ningún lugar del imperio romano.

La 4ta. Trompeta

El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscula tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche (8:12).

Como en el resto de las trompetas, esta parte no puede tomarse literalmente. ¿Cómo puede oscurecerse la tercera parte del sol o de la luna y que se oscurezca la tercera parte del día o de la noche? Esto es un obvio símbolo.

La cuarta trompeta nos lleva a la caída definitiva del imperio romano de Occidente. En el 476 cayó Rómulo Augústulo, último emperador romano, y Odoacro, rey de los Hérulos, se convirtió en el primer rey bárbaro en gobernar a Roma. El sol, la luna y las estrellas son símbolos apropiados para designar el sistema de gobierno de Roma: el emperador, el senado y los cónsules. Al indicar la tercera parte de ellos se refiere a la tercera parte del imperio, o sea, Roma Occidental. Odoacro eliminó al emperador, mientras, años más tarde, al ser conquistados los Ostrogodos por Justiniano, éste eliminó el senado y los cónsules.

Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles (8:13)!

Las últimas tres trompetas son llamadas ayes, por causa de lo terrible que serán. Mientras las primeras cuatro devastan a Roma occidental, las siguientes dos van dirigidas al imperio Oriental: Constantinopla. Ahora no serán los bárbaros los atacantes, sino una nueva potencia asoladora, no solo guerrera, sino audaz, con una doctrina religiosa que se establece mediante la fuerza. Este es el panorama que se nos presenta en el capítulo 9.