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Daniel 1 (Reina-Valera 1960)

Daniel 1
Daniel y sus compañeros en Babilonia
1 En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.

2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,

4 muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.

5 Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.

6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.

7 A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.

8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.

9 Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos;

10 y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza.

11 Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías:

12 Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber.

13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas.

14 Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días.

15 Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey.

16 Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.

17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.

18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.

19 Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey.

20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.

21 Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.

Comentario Bíblico


CAPÍTULO 1

1 La cautividad de Joacim. 3 Aspenaz trae a Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
8 Rehúsan la comida del rey y les va bien con legumbres y agua.
17 Se destacan en sabiduría.

1 EN EL año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.

2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que los trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,

4 muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.

5 Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey

6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, 783 Misael y Azarías, de los hijos de Judá.

7 A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego

8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse

9 Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos

10 y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza

11 Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías

12 Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber

13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas

14 Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días

15 Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey

16 Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres

17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños

18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor

19 Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey

20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino

21 Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro

1.

El año tercero.

Sobre la base de sincronismos bíblicos que relacionan los reinados de varios reyes de Judá con el de Nabucodonosor, cuyos años babilónicos de reinado han sido astronómicamente establecidos, el tercer año de Joacim duró, según el calendario judío, desde el otoño (septiembre-octubre en el hemisferio norte) del 606 a. C. hasta el otoño del 605 (ver t. II, p. 164; t. III, PP. 93-94).
Por lo tanto los acontecimientos registrados en este versículo y en los siguientes deben haber ocurrido durante el año civil judío que comenzó en el otoño del 606 y terminó en el otoño del 605 a. C. Antes de que se entendieran los antiguos sistemas de computar los años de reinado, este versículo presentaba a los comentadores un problema insuperable por la aparente contradicción con Jer. 25: 1. Como resultado de descubrimientos arqueológicos modernos todas las dificultades históricas y cronológicas sobre este punto han desaparecido, y las evidencias presentan un cuadro completamente armonioso (ver p. 775). Una vez más ha sido vindicada la integridad del Registro Sagrado (ver p. 774).

Joacim era el segundo hijo de Josías. Cuando Josías perdió la vida en Seguido el pueblo puso como rey en su lugar a Joacaz, cuarto hijo de Josías (ver com. 1 Crón. 3: 15). Después que Joacaz había reinado durante tres meses, Necao, rey de Egipto, de vuelta de su primera campaña en el norte de Mesopotamia, lo depuso y puso a Joacim en el trono (2 Rey. 23: 29-34). El nuevo rey de Judá, cuyo nombre fue cambiado por el rey egipcio de Eliaquim, "Mi Dios levanta", a Joacim, "Jehová levanta", fue obligado a pagar fuertes tributos a Egipto (2 Rey. 23: 34-35), pero parece haber estado conforme con mantenerse leal a su señor egipcio.

Nabucodonosor.

Heb. Nebukadne'tstsar, la transliteración hebrea corriente del babilonio Nabu-kuduri-utsur, significa "Que [el dios] Nabu proteja a mi hijo" o "Nabú proteja a mi piedra de límite". También aparece algunas veces en la Biblia hebrea el nombre escrito Nebukadre'tstsar (Jer. 21: 2; Eze. 26:7; etc.). En la LXX aparece como Naboujodonosor; pero en las obras de Estrabón y como variante en un manuscrito de Josefo, se escribe Nabokodrosoros.

La presencia de Nabucodonosor en Palestina en 605 a. C., como lo indica Dan. 1: 1, está confirmada por dos relatos babilonios: (1) una narración del historiador Beroso, 784 cuya obra perdida ha sido citada por Josefo -en lo que atañe a este acontecimiento- en Contra Apión i. 19, y (2) una parte de la Crónica Babilónica hasta ahora desconocida (su editor es D. J. Wiseman, Chronicles of Chaldean Kings, 1956), que abarca todo el reinado de Nabopolasar y los primeros once años de su hijo Nabucodonosor.

Beroso, tal como lo cita Josefo, relata que Nabucodonosor recibió la orden de su padre Nabopolasar de sofocar una rebelión en Egipto, Fenicia y Celesiria. Habiendo completado su misión pero estando todavía en el oeste, recibió la noticia de la muerte de su padre. Dejó a los cautivos en manos de sus generales, y se apresuró a regresar a Babilonia por el camino más corto del desierto. Sin duda esa prisa se debió al deseo de impedir que un usurpador tomara el trono. Beroso dice que Nabucodonosor dejó a cautivos judíos con sus generales cuando se apresuró a volver a Babilonia. Daniel y sus amigos deben haber estado entre esos cautivos. La afirmación de Dan. 1: 1-2 y la de Beroso eran los únicos registros antiguos conocidos que se referían a esta campaña de Nabucodonosor hasta que se descubrió en 1956 la Crónica Babilónica: un relato qué por primera vez presenta -año tras año- las fechas exactas de la ascensión al trono de Nabopolasar y de su muerte, la entronización de Nabucodonosor y la captura de un rey de Judá - indudablemente Joaquín- ocho años más tarde. También ubica la muerte de Josías en 609 y la batalla de Carquemis en 605.

Anteriormente la entronización de Nabucodonosor había sido ubicada por agosto de 605 mediante el registro de fechas que aparece en las tablillas de arcilla de documentos comerciales de Babilonia (ver t. III, PP. 88-89), puesto que el último de esos documentos del año 21 de Nabopolasar corresponde con el 8 deagosto, y el primero del nuevo reinado fue escrito en septiembre.

Sin embargo, la crónica da el día preciso. Narra la forma en que Nabucodonosor en el año 21 de su padre- derrotó decisivamente a los egipcios en Carquemis y subyugó la tierra de Hatti (Siria-Palestina). Después, al saber de la muerte de su padre el 8 de Ab (aproximadamente el 15 de agosto), volvió rápidamente a Babilonia y ocupó el trono el 1º de Elul (aproximadamente el 7 de septiembre). Posteriormente en el año de su entronización y otra vez en su año 1 (que comenzó en la primavera de 604), volvió al oeste y recibió tributo de los reyes vasallos.

Esto explica cómo Daniel pudo ser llevado cautivo en el 3er año de Joacim, el año anterior al 1 de Nabucodonosor (ver p. 775).

Rey de Babilonia.

Cuando Nabucodonosor vino contra Jerusalén en el 3er año de Joacim, pocas semanas antes de la muerte de su padre, o a lo sumo pocos meses, no era aún rey. Pero Daniel, al registrar estos acontecimientos, probablemente durante el
1er. año de Ciro (vers. 21), unos 70 años después de ocurridos los sucesos descritos, llama a Nabucodonosor "rey de Babilonia". Cuando Daniel llegó a Babilonia siendo un joven cautivo, Nabucodonosor ya era rey. Desde entonces vio a Nabucodonosor reinar durante 43 años. De ahí que parezca enteramente natural que Daniel se refiera a él como "rey". Por otra parte es posible, aunque difícil, que Daniel fuera tomado durante el corto intervalo entre la muerte de Nabopolasar y el regreso de Nabucodonosor a Babilonia.

2.

Parte de los utensilios.

Sin duda Nabucodonosor tomó los más finos y valiosos vasos del templo para usarlos en el servicio de su dios Marduk. Naturalmente no dejó más que lo absolutamente indispensable para que continuara llevándose a cabo el ritual diario en el templo de Jerusalén. Los caldeos se llevaron vasos sagrados a Babilonia en tres ocasiones: (1) durante la campaña registrada en este pasaje, (2) cuando Jerusalén fue tomada al final del reinado de Joaquín en el 597 a. C. (2 Rey. 24: 13), y (3) al final del reinado de Sedequías, cuando después de un largo asedio Jerusalén fue tomada y destruida en 586 a. C. (2 Rey. 25: 8-15).
El saqueo de los tesoros de Jerusalén por las fuerzas babilónicas cumplía la profecía de Isaías pronunciada casi un siglo antes (Isa. 39: 6). Sobre la suerte del arca ver com. Jer. 37: 10.

Tierra de Sinar.

Los primeros comentadores identificaban este término con mat Sumeri, "la tierra de Sumer", o la Babilonia meridional, pero por lo general esta interpretación ha sido descartada. En la mayor parte de las referencias del AT Sinar es sólo otro nombre de Babilonia. El origen de la palabra "Sinar" todavía no es claro (ver com. Gén. 10: 10). Sin embargo, en Gén. 14: 1, 9, Sinar parece ser el nombre de una región del norte de la Mesopotamia llamada Sanhar en los textos cuneiformes. Así como en Gén. 11: 2, Isa. 785 11: 11 y Zac. 5: 11, la Sinar mencionada en Daniel es indiscutiblemente Babilonia.

Su dios.

El dios principal de Babilonia era Marduk, que desde el tiempo de la primera dinastía, más de mil años antes, había sido llamado comúnmente Bel, "señor'. Su templo principal, llamado Esagila, en cuyo patio estaba la gran torre templo, Etemenanki, estaba en el corazón de Babilonia (ver Nota Adicional del cap. 4; también el mapa de la p. 823).

Casa del tesoro.

Los documentos cuneiformes babilónicos mencionan frecuentemente los tesoros del Esagila, el gran templo de Marduk. No se sabe cuál de los muchos edificios secundarios que pertenecían al conjunto del templo pudo haber albergado esos tesoros. Sin embargo, se ha excavado una casa del tesoro de orden secular dentro del recinto del palacio. Los excavadores han llamado a este edificio Museo del Palacio porque encontraron allí coleccionadas muchas esculturas e inscripciones de las ciudades conquistadas. Como en un museo moderno, se exhibían también objetos de distintas partes del imperio. Aunque el edificio estaba abierto al público, se prohibía la entrada a "personas malvadas", según una inscripción de la época. No sería imposible que muchos tesoros de Jerusalén, especialmente los que provenían de la tesorería real, fueran expuestos en este museo del palacio y fueran vistos por muchos visitantes.

3.

Aspenaz.

Un nombre que aparece en los textos cuneiformes de Nipur del siglo V a. C. en la forma un poco diferente de Ashpazanda, pero que aparece en los textos arameos de sortilegios, también de Nipur, en la forma de Aspenaz. Aunque su significado todavía es oscuro, se ha pensado que el nombre podría ser de origen persa, procedencia probable de este funcionario. Muchos extranjeros llegaban a elevados cargos y recibían honores al servicio de los caldeos.

Jefe de sus eunucos.

El título hebreo rabsaris, "eunuco principal", aparece también en un texto arameo del año 682 a. C. En las inscripciones babilónicas encontramos como su equivalente el título rab sha reshi, literalmente, "el jefe del que está sobre la cabeza [del rey]". El título se aplicaba al hombre de confianza del rey.

Se ha discutido frecuentemente si el término saris sólo se usaba para designar a los funcionarios que eran eunucos en el sentido literal y físico de la palabra, es decir, que habían sido castrados, o si saris se usaba de una manera general para designar cualquier tipo de funcionario real. No puede darse una respuesta categórica a esta pregunta. Sin embargo, representaciones gráficas asirias de la vida cotidiana de la corte indican claramente, mostrando una distinción de rasgos faciales como la ausencia o presencia de barba, que el rey estaba rodeado tanto de funcionarios que eran literalmente eunucos como de los que no lo eran. Aún más, dichas representaciones indican que los eunucos literales parecen haber sido mayoría. Algunos de los más grandes hombres de la historia asiria pertenecieron a esta categoría, como por ejemplo, Dai>n-Ashshur, el gran visir de Salmanasar III, junto con muchos comandantes militares y otros funcionarios encumbrados. Isaías profetizó que algunos de los descendientes de Ezequías serían eunucos en el palacio del rey de Babilonia (Isa. 39:7).Algunos comentadores han sostenido que Daniel y sus tres compañeros estaban incluidos en esta profecía.

Israel.

Después de la destrucción de Samaria en el 723/722 a. C., cuando las diez tribus del norte dejaron de existir como nación separada, el reino de Judá quedó como único representante de los descendientes de Jacob o Israel. De ahí que el nombre Israel se usara frecuentemente durante el destierro y en el período postexílico para designar a los representantes del reino del sur (ver Eze. 14: 1; 17: 2; etc.; Esd. 3: 1,11; etc.).

Linaje real.

Cuando Nabucodonosor conquistó Jerusalén en el año 605 a. C., tomó rehenes de la casa real de Judá como también de las principales familias de aquella desdichada nación. Los conquistadores de la antigüedad tenían la costumbre de llevarse nobles como rehenes para asegurarse la lealtad de los enemigos vencidos. Tal práctica se registra en los anales de Tutmosis III de Egipto, quien, después de derrotar a una coalición de gobernantes sirios y palestinos en la batalla de Meguido en el siglo XV a. C., permitió a los reyes derrotados que siguiesen ocupando el trono, pero llevó a Egipto a un príncipe de cada uno de sus enemigos vencidos. En Egipto fueron educados a la manera egipcia y cuando uno de los reyes satélites de Palestina o Siria moría, uno de los hijos del difunto, educado en Egipto y simpatizante 786 del Faraón, era puesto en el trono vacante.

Príncipes.

Heb. partemim, una palabra tomada del antiguo persa, fratama, "nobles", que básicamente significa 'principales". Fuera de este pasaje, la palabra partemim se usa sólo en Ester (cap. 1: 3; 6: 9). La presencia en el libro de Daniel de ésta y otras palabras tomadas del persa puede explicarse fácilmente si suponemos con razón que el primer capítulo de Daniel fue escrito durante el 1er año de Ciro, cuando la influencia persa ya era fuerte (ver Dan. 1: 21).

4.

Muchachos.

Heb. yéled, es un término cuyas acepciones indican distintas edades. Aquí designa a "jóvenes", "hombres jóvenes". Los jóvenes consejeros que habían sido criados con el rey Roboam son llamados yéled (1 Rey. 12: 8). La palabra se traduce: "jóvenes" (RVR); el mismo término se aplica a Benjamín cuando tenía alrededor de 30 años, poco antes de ir a Egipto, cuando ya era padre de 10 hijos (Gén. 44: 20; cf. cap. 46: 21). No es entonces extraño que una palabra que puede significar "muchachos" se aplique a jóvenes, de los cuales uno de ellos, Daniel, tenía ya 18 años (4T 570). En relación con esto, cabe mencionar que en época posterior el historiador Jenofonte dice que ningún joven podía ingresar en el servicio de los reyes persas antes de cumplir los 17 años (Ciropedia i. 2).

No hubiese tacha alguna.

La salud física y una apariencia hermosa eran consideradas cualidades indispensables para un magistrado de alta alcurnia entre los antiguos, y aún hoy estas características son muy bien cotizadas en el Cercano Oriente.

Caldeos.

Este término (acadio, kaldu) designa a los miembros de una tribu aramea que primero se establecieron en la Baja Mesopotamia y que tomaron el gobierno de Babilonia cuando Nabopolasar fundó la dinastía neobabilónica. La palabra puede aplicarse también a una clase de eruditos de la corte babilónico que eran los principales astrónomos de su tiempo. Estos sabios eran igualmente expertos en otras ciencias exactas, como matemáticas, aunque incluían en sus actividades magia y astrología. Los comentadores no han estado de acuerdo en sus interpretaciones de la frase "las letras y la lengua de los caldeos". El punto de vista más antiguo, encontrado entre los padres de la iglesia, interpreta esta frase como un estudio del idioma y la literatura de los arameos, mientras que muchos de los comentadores modernos piensan que significa la combinación del conocimiento científico y lingüístico de los caldeos. Todos los escritos científicos conocidos de esa época fueron inscritos en tablillas de arcilla en escritura cuneiforme, en el idioma babilonio. Por lo tanto, debe deducirse que "las letras y la lengua de los caldeos" incluían una educación a fondo en el idioma clásico y la escritura del país -vale decir del idioma babilonio y escritura cuneiforme- además del arameo familiar y común. Ya que no era fácil llegar a ser experto en el uso de la escritura cuneiforme con sus centenares de caracteres, una buena base cultural, una habilidad natural para aprender fácilmente y el don de captar rápidamente un nuevo idioma eran considerados prerrequisitos deseables para ser aceptado en la escuela real de los futuros cortesanos (ver PR 351-352).

5.

Les señaló.

Por el hecho de ser alumnos de la escuela real de cortesanos, los jóvenes recibían raciones de la casa real. Esta costumbre también se seguía en el último período persa, del cual tenemos mayor número de registros de la época que del período neobabilónico.

Ración... de la comida.

Heb. pathbag, una palabra tomada del antiguo persa patibaga, "porción" o "manjares". Sobre el uso de tales palabras de otros idiomas ver com. vers. 3. Pathbag se usa 6 veces en Daniel (cap. 1: 5, 8, 13, 15-16; 11: 26).

Tres años.

Esto es, contando el primer año y el último (o cómputo inclusivo; ver t. 11, PP. 139-140), desde el año en que Nabucodonosor ascendió al trono, cuando Daniel fue tomado cautivo (ver com. vers. 1), hasta el 2º año de su reinado (ver com. vers. 18).

6.

Entre éstos.

Esta expresión muestra que otros jóvenes habían sido elegidos para recibir instrucción además de los cuatro que se mencionan por nombre. Sin duda se nombra a estos cuatro por su singular actuación. Su firme lealtad a Dios les ganó grandes recompensas en forma de honor mundanal y bendiciones espirituales (cap. 2: 49; 3: 30; 6: 2; 10: 11).

Daniel.

Significa "Dios es mi juez". En el AT el nombre aparece primeramente como el de uno de los hijos de David (1 Crón. 3: 1), y después como nombre de un sacerdote del siglo V (Esd. 8: 2; Neh. 10: 6). Sin embargo, el nombre ya se conocía en Ugarit (Ras Samra) a mediados del segundo milenio a. C. como 787 nombre de un legendario rey justo, a quien algunos eruditos han identificado erróneamente con el Daniel que menciona Ezequiel (Eze. 14: 14; 28: 3). Es evidente que el nombre Daniel era muy común entre los pueblos semitas porque se lo encuentra entre los babilonios, los sabeos del sur de Arabia, así como entre los nabateos -los sucesores de los idumeos- y entre los palmireños del norte de Arabia.

Ananías.

Significa "Yahweh es misericordioso". Ananías era un nombre común entre los hebreos que corresponde por lo menos con 14 individuos diferentes mencionados en el AT. El nombre también se encuentra en la transliteración acadia,
Hananiyama, como nombre de un judío que vivía en Nipur en el siglo V. En otro documento cuneiforme de Nipur, el nombre está grabado en arcilla en escritura aramea. También se lo encuentra en inscripciones judías posteriores y en los papiros arameos de Elefantina.

Misael.

Probablemente signifique "¿Quién pertenece a Dios?" El nombre corresponde con varios personajes bíblicos tanto antes como después del destierro (Exo. 6: 22;
Neh. 8: 4).

Azarías.

Significa: "Yahweh ayuda". El nombre aparece frecuentemente en la Biblia.
Fuera de la Biblia se lo encuentra inscrito en asas de jarros hallados en excavaciones de Palestina y también está en documentos cuneiformes con la forma Azriau.

7.

Puso nombres.

Los nuevos nombres dados a los jóvenes hebreos significaban su adopción en la corte babilónico, costumbre que tiene ejemplos similares en la historia bíblica. José recibió un nombre egipcio al ingresar en la vida cortesana egipcia (Gén. 41: 45), y el nombre de Hadasa fue cambiado por Ester (Est. 2: 7), probablemente cuando llegó a ser reina. Los documentos antiguos también atestiguan que existía esta costumbre entre los babilonios. El rey asirio Tiglat Pileser III tomó el nombre de Pulu (Pul en la Biblia) cuando llegó a ser rey de Babilonia (ver com. 1 Crón. 5: 26; t. II, PP. 159-161), y parece que Salmanasar V usó el nombre Ululai al desempeñar el mismo cargo.

Beltsasar.

La transliteración hebrea y aramea representan la pronunciación masorética posterior de un nombre babilonio. Aunque los eruditos han sugerido varias identificaciones con formas babilónicas, ninguna es completamente satisfactoria. En vista del comentario de Nabucodonosor hecho muchos años más tarde, de que el nombre babilonio de Daniel significaba "como el nombre de mi dios" (cap. 4: 8), parece evidente que la primera sílaba, "Bel", se refiere a
Bel, el nombre popular del dios principal de Babilonia, Marduk. Por esta razón debe rechazarse la identificación del nuevo nombre de Daniel con Balat-sharri-usur, "proteja la vida del rey" o Balatsu-usur, "proteja su vida", aunque ambas interpretaciones han hallado fuerte apoyo entre los asiriólogos quienes dicen que esos son los equivalentes más cercanos a la forma hebrea. La sugestión de R. D. Wilson de identificar a Beltsasar con Bel-lit-shar-usur, "Bel proteja al rehén del rey", difícilmente puede ser acertada, siendo sumamente improbable que los babilonios hubiesen puesto un nombre tal a un cautivo, si juzgamos de acuerdo con los miles de nombres babilonios encontrados en los documentos cuneiformes. La mejor identificación parece ser aún aquella dada por Delitzsch que toma este nombre como abreviatura de BLl-bal>tsu-usur, "Bel proteja su vida [la del rey]".

Sadrac.

Este nombre no puede explicarse en babilonio. Algunos eruditos han pensado que el nombre es una alteración de Marduk, mientras otros han tratado de explicarlo con la ayuda de palabras sumerias. Jensen ha sugerido que es el nombre del dios elamita Shutruk, pero es difícil explicar por qué los babilonios habrían usado
un nombre elamita.

Mesac.

No se ha encontrado aún una explicación satisfactoria acerca de este nombre. Como ya se ha dicho de Sadrac, Mesac no es nombre babilónico.

Abed-nego.

Generalmente se acepta que este nombre corresponde a Abed-nebo, "siervo de [el dios] Nabu", nombre que se encuentra en un papiro arameo hallado en Egipto.

8.

No contaminarse.

Había varias razones por las cuales un judío piadoso evitaría comer de la comida real: (1) los babilonios, como otras naciones paganas, comían carnes inmundas (ver CRA 33-34); (2) los animales no habían sido muertos de acuerdo con la ley levítica (Lev. 17: 14-15); (3) una porción de los animales destinados al alimento era ofrecida primeramente como sacrificio a los dioses paganos (ver Hech. 15: 29); (4) el consumo de alimentos y bebidas sibaríticos y malsanos estaba en contra de los principios de estricta temperancia: (5) por todas estas razones 788 Daniel y sus compañeros prefirieron abstenerse de comer carnes (ver Material Suplementario de EGW com. Dan. 1: 8). Los jóvenes hebreos decidieron no hacer nada que perjudicara su desarrollo físico, mental y espiritual.

9.

En gracia.

Compárese con el caso de José (Gén. 39: 4, 21), de Esdras (Esd. 7: 28), y de Nehemías (Neh. 2:8). Indudablemente la cortesía, la gentileza y la fidelidad demostradas por estos hombres les conquistaron la gracia de sus superiores (ver PP 216; CRA 35). Al mismo tiempo ellos atribuyeron su éxito a la bendición de Dios. Dios obra con los que cooperan con él. Ver p. 778.

10.

Condenaréis... mi cabeza.

Esta declaración dice literalmente: "Hacéis culpable mi cabeza para el rey". Esta expresión podría implicar la pena capital, pero sencillamente podría significar que el jefe de los eunucos sería responsable si los que habían sido puestos bajo su cuidado decaían físicamente.

11.

Melsar.

Heb. meltsar, que según registros cuneiformes babilónicos era una palabra derivada del acadio, matstsaru, que significa "guardián" o "custodio". La presencia del artículo definido en hebreo también indica que no se trata de un nombre propio. De ahí que no sepamos el nombre del funcionario subalterno que actuaba como tutor inmediato de los aprendices hebreos. Aunque Aspenaz se había mostrado amigable y comprensivo ante el pedido de Daniel, vaciló antes de ayudar al joven cautivo. De ahí que Daniel fuera al funcionario que era su tutor inmediato y le presentó un pedido específico.

12.

Diez días.

Este parece ser un período demasiado corto para que se notara un cambio apreciable de apariencia y vigor físico. Sin embargo, gracias a sus hábitos de estricta temperancia, Daniel y sus compañeros ya disfrutaban de organismos sanos (ver PR 353), que respondieron a los beneficios de un régimen apropiado.
Sin duda, su restablecimiento de los rigores de la larga marcha desde Judea fue más marcado que el de otros cautivos que no cultivaban hábitos de sobriedad.
En el caso de Daniel y de sus tres compañeros, el poder divino se unió con el esfuerzo humano y el resultado fue verdaderamente notable (cf. PP 215). La bendición de Dios acompañó la noble resolución de los jóvenes de no contaminarse con los manjares del rey. Sabían que la complacencia en alimentos y bebidas estimulantes no les permitiría alcanzar el mejor desarrollo físico y mental. Melsar estaba seguro de que "un régimen abstemio haría que estos jóvenes tuvieran una apariencia demacrada y enfermiza... en tanto que la lujosa comida proveniente de la mesa del rey los haría rubicundos y hermosos, y les impartiría una actividad física superior" (CRA 35), y se sorprendió al ver que los resultados eran completamente opuestos a su suposición.

Dios honró a esos jóvenes debido a su invariable propósito de hacer lo recto. La aprobación de Dios les era de más valor que el favor del más poderoso potentado de la tierra, aun de más valor que la vida misma (ver CRA 35). Esta firme resolución no había nacido bajo la presión de las circunstancias inmediatas. Desde la niñez estos jóvenes habían sido educados en estrictos hábitos de temperancia. Conocían en cuanto a los efectos degenerativos de un régimen alimentarlo intoxicante, y hacía mucho que habían determinado no debilitar sus facultades mentales y físicas por la complacencia del apetito. El fin del período de prueba los encontró con mejor apariencia, actividad física y vigor mental.

Daniel no rechazó las viandas del rey para aparecer como raro. Muchos podrían razonar que en tales circunstancias había una excusa plausible para apartarse del estricto apego a los principios y que en consecuencia Daniel era de mente estrecha, fanático y demasiado puntilloso. Daniel procuraba vivir en paz con todos y cooperar al máximo con sus superiores, mientras tal cooperación no le exigiera sacrificar sus principios. Estaba dispuesto a sacrificar honores mundanos, riqueza y posición, sí, aun la vida misma en todo donde entrase en juego la lealtad a Jehová.

Legumbres.

Heb. zero'im, de la raíz zera', "semilla"; alimentos vegetales, de plantas que producen semillas. De acuerdo con la tradición judía, las bayas y los dátiles estaban también comprendidos en este término. Ya que los dátiles son parte del régimen básico en Mesopotamia, es probable que se los hubiera incluido aquí.
Ver com. vers. 8.

17.

Estos cuatro muchachos.

Ver com. vers. 4.

Conocimiento e inteligencia.

La instrucción que Daniel y sus tres amigos recibieron fue también para ellos una prueba de fe. La sabiduría de los caldeos estaba unida a la idolatría y prácticas paganas, y mezclaba brujería 789 con ciencia y sabiduría con superstición. Los estudiantes hebreos se mantuvieron alejados de estas cosas. No se nos dice cómo evitaron los conflictos, pero a pesar de las influencias corruptoras se mantuvieron fieles a la fe de sus padres, como podemos claramente apreciar por pruebas posteriores de su lealtad. Los cuatro jóvenes aprendieron la pericia y las ciencias de los caldeos sin adoptar los elementos paganos mezclados en ellas.

Entre las razones por las cuales estos hebreos preservaron su fe sin tacha pueden notarse las siguientes: (1) Su firme resolución de permanecer fieles a Dios. Tenían más que un deseo o una esperanza de ser buenos. Tenían la voluntad de hacer lo recto y apartarse del mal. La victoria es posible sólo por el correcto ejercicio de la voluntad (ver CC 4748). (2) Su dependencia del poder de Dios. Aunque valoraban las aptitudes humanas y reconocían la necesidad del esfuerzo humano, sabían que estas cosas por sí mismas no les garantizarían el éxito. Reconocían que además de esto debe haber una humilde dependencia y completa confianza en el poder de Dios (ver CRA 182). (3) Se negaron a dañar su naturaleza espiritual y moral mediante la complacencia del apetito. Se daban cuenta de que el dejar de lado los principios una sola vez habría debilitado su sentido del bien y del mal, lo que a su vez probablemente los habría llevado a otros malos actos y finalmente a la apostasía completa (ver CRA 183).(4)Su consecuente vida de oración. Daniel y sus jóvenes compañeros se daban cuenta de que la oración era una necesidad, en especial por la atmósfera de mal que continuamente los rodeaba (ver SL 20).

Toda visión y sueños.

Mientras que los tres amigos de Daniel, al igual que él, estaban dotados de cualidades mentales excepcionales y le igualaban en lealtad a su Dios, él fue escogido como mensajero especial del cielo. Algunos eruditos modernos que niegan que exista un genuino don de profecía han sugerido que este versículo indica que Daniel tenía dotes especiales para aprender la manera caldea de interpretar sueños y visiones, y que en los concursos escolares en esta materia, sobrepasaba a sus condiscípulos. Daniel no perteneció a esa clase de intérpretes de sueños. Su don profético no era producto de una educación exitosa en la escuela real de adivinos, hechiceros y magos. Fue llamado Dios para hacer una obra especial y se convirtió en el receptáculo de algunas de las profecías más importantes de todos los tiempos (cap. 7-12).

18.

Pasados. . . los días.

Algunos expositores han pensado que cuando el rey, en su 2º año, exigió de sus sabios que interpretaran su sueño (cap. 2: 1), Daniel no fue llamado a la reunión porque no había aún completado su educación, y que él y sus amigos fueron condenados a compartir la suerte de los magos porque pertenecían a la profesión aunque no eran aún miembros plenos de ella. No podemos considerar como correcta esta hipótesis. Los jóvenes aprendices debían ser educados durante tres años para que "se presentasen delante del rey" (cap. 1: 5); y eran "pasados... los días" especificados cuando se los trajo delante del rey para ser examinados. Fue entonces cuando "estuvieron delante del rey" (ver com. vers. 19). Esta declaración indica que el período de tres años había concluido antes de que el rey los examinara y hallara que Daniel y sus tres amigos eran mejores que todos los otros candidatos. Esto difícilmente podría haber ocurrido después de que uno de ellos, es decir Daniel, hubiera ya recibido grandes honores y hubiera sido nombrado como gobernador de la provincia y supervisor de todos los magos, y después de que los otros tres hubieran recibido cargos encumbrados (cap. 2: 46-49). La secuencia lógica de acontecimientos, al igual que el orden del relato, requieren que el curso de tres años que siguió Daniel hubiera ya terminado antes del famoso sueño de
Nabucodonosor, en su 2º año de reinado.

Todo esto lleva a la conclusión de que estos tres años no fueron un período de 36 meses, sino que deben contarse en forma inclusivo. Representan (1) el año cuando Nabucodonosor ascendió al trono (ver com. vers. 2) y en el cual los cautivos hebreos llegaron a Babilonia e iniciaron su educación; (2) el 1er año de Nabucodonosor, que era el año calendario que empezó el primer día de año nuevo, después de su ascensión al trono; y (3) el 2º año de Nabucodonosor durante el cual Daniel terminó sus estudios y estuvo "delante del rey", y en el que también interpretó el sueño (ver cap. 2: 1; también PR 361).

Aplicando el antiguo método de cómputo inclusivo (por numerosos casos sabemos que ésta era la forma común de contar el tiempo; ver t. II, PP. 139-140), no hay necesidad de asegurar, como lo han hecho algunos comentadores 790 que el
cap. 1 contradice cronológicamente al cap. 2, ni de buscar explicaciones complicadas o forzadas como las que se encuentran en muchos comentarios. Por ejemplo, Jerónimo dijo que el 2º año del cap. 2: 1 se refiere al 2º año después de la conquista de Egipto; y el erudito judío, lbn Ezra, pensaba que el sueño acaeció en el 2º año después de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. Posteriormente algunos conjeturaron que Nabucodonosor reinó con su padre durante dos años (ver el t. III, PP. 93-94).

19.

Habló con ellos.

Cuando el eunuco principal presentó a sus graduandos ante el rey al final de su período de preparación, un examen hecho personalmente por Nabucodonosor demostró que los cuatro jóvenes hebreos eran superiores a todos los otros. "En fuerza y belleza física, en vigor mental y realizaciones literarias, no tenían rival" (PR 356). No se indica la forma del examen. Por una descripción posterior de las habilidades de Daniel, dada por la madre de Belsasar –que probablemente era hija de Nabucodonosor- sabemos que ella conocía a Daniel como un hombre que era capaz de "descifrar enigmas y de resolver dificultades" (cap. 5: 12, BJ). Las preguntas que se les hicieron pueden haber incluido la explicación de un enigma, cosa que ha sido siempre una diversión favorita en las cortes de los países del Cercano Oriente. Además, el examen puede haber incluido resolver problemas matemáticos y astronómicos, en lo cual los babilonios eran maestros, como lo revelan sus documentos, o una demostración de habilidad para leer y escribir la difícil escritura cuneiforme.

La sabiduría superior de Daniel y de sus compañeros no fue el resultado del azar o del destino, ni aun de un milagro, como generalmente se entiende esa palabra. Los jóvenes se aplicaron diligente y concienzudamente a sus estudios, y Dios bendijo sus esfuerzos. El verdadero éxito en cualquier empresa está asegurado cuando se combinan el esfuerzo divino y el humano. El esfuerzo humano solo de nada vale; de la misma manera el poder divino no hace innecesaria la cooperación humana (ver PR 356-358; cf. PP 215).

Entre todos ellos.

Esto puede referirse a otros jóvenes israelitas (vers. 3) traídos a Babilonia juntamente con Daniel y sus amigos, pero sin duda también se refiere a jóvenes nobles tomados de otros países, que habían recibido la misma educación que los hebreos.

Estuvieron delante del rey.

Compárese el vers. 5 con el cap. 2: 2. Es decir, entraron al servicio real. Nótese el uso similar de las palabras "estar delante" en Gén. 41: 46; 1 Sam. 16: 21-22; 2 Crón. 9: 7; 10: 6, 8 (cf. Núm. 16: 9; 27: 21; Deut. 10: 8; 2 Crón. 29: 11).

20.

Sabiduría e inteligencia.

Literalmente:"sabiduría de inteligencia". RVR, junto con la mayor parte de las traducciones, sigue a las versiones antiguas que tienen una conjunción entre las palabras "sabiduría" e "inteligencia". Ciertos comentadores han explicado que la construcción hebrea resulta del deseo de parte del autor de expresar la forma más excelsa de inteligencia o ciencia, o de presentar ante sus lectores la idea de que se quería significar una sabiduría regulada o determinada por el entendimiento; es decir que no se trataba de una sabiduría mágica o ciencia sobrenatural. Esto sugeriría que Daniel y sus amigos sobrepasaban a los hombres de su profesión en asuntos de ciencias exactas, como astronomía y matemáticas, y en estudios lingüísticos. Habían aprendido perfectamente la escritura cuneiforme, los idiomas babilonio y arameo y la escritura cuadrada aramea.

Magos.

Heb. jartom, palabra que sólo aparece en el Pentateuco (Gén. 41: 8, 24; Exo. 7: 11, 22; 8: 7, 18) y en Daniel (aquí y en el cap. 2: 2). Ha sido tomada de la palabra egipcia jeri-dem, en la cual jeri significa "jefe" u "hombre destacado" y dem "mencionar un nombre en magia". Por lo tanto, un jeri-dem es un "jefe de magia" o "mago principal". De acuerdo con nuestro conocimiento actual, esta palabra no se usaba en Babilonia y no se la encuentra en ninguna parte en los documentos cuneiformes. Evidentemente Daniel había aprendido este término mediante la lectura del Pentateuco, y no necesariamente estaba enterado de los términos técnicos egipcios. Daniel conocía bien los escritos de Moisés y era un ávido estudiante de los escritos sagrados de su pueblo (ver cap. 9: 2). El uso de esta palabra hebrea tomada del egipcio es una ilustración de cómo su estilo y selección de palabras habían recibido la influencia del vocabulario de la porción de la Biblia que existía entonces.

Astrólogos.

Heb. 'ashshaf, vocablo tomado 791 de la palabra acadia ashipu, "exorcista".

La adivinación, la magia, el exorcismo y la astrología eran comunes entre los pueblos antiguos, pero en algunos países como Babilonia eran practicados por hombres de ciencia. Se pronosticaban los acontecimientos futuros buscando indicios en las entrañas de animales sacrificados o en el vuelo de los pájaros.
La adivinación se practicaba especialmente mediante la inspección del hígado de los animales sacrificados (hepatoscopía) y su comparación con hígados "modelos" de arcilla, cubiertos de inscripciones. Estos modelos, como los modernos manuales de quiromancia, contenían explicaciones detalladas de todas las diferencias de forma e instrucciones para la interpretación. Numerosos modelosde hígados hechos de arcilla han sido desenterrados en varios sitios de Mesopotamia. Los antiguos adivinos tenían muchos métodos. Algunas veces buscaban consejo vertiendo aceite sobre agua e interpretando la forma en que el aceite se desparramaba (lecanomancia), o sacudiendo flechas dentro de la aljaba y viendo luego la dirección en que caía la primera (belomancia). Ver Eze. 21:
21.

El adivino también interpretaba sueños, inventaba fórmulas de sortilegio por las cuales pretendía poder alejar a los malos espíritus o a las enfermedades, y pedía consejo a los supuestos espíritus de los muertos (necromancia). Cada potentado tenía muchos adivinos y magos a su servicio. Estaban a su disposición en toda oportunidad y seguían a su rey en las campañas militares, expediciones de caza y visitas de Estado. Se buscaba su consejo antes de hacer decisiones tales como la ruta que debía seguirse, o la fecha del ataque contra el enemigo. La vida del rey era en gran medida regida y regulada por estos hombres.

Es un error suponer que los sabios de Babilonia eran sólo adivinos y magos.
Aunque practicaban con destreza estas artes, eran también eruditos en el verdadero sentido de la palabra. Así como en la Edad Media la alquimia era practicada por hombres muy instruidos y la astrología era frecuentemente practicada por astrónomos que tenían capacidad científica, también los exorcistas y adivinos de los tiempos antiguos se ocupaban de estudios estrictamente científicos. Su conocimiento astronómico había alcanzado un grado sorprendente de desarrollo, aunque la astronomía babilónico llegó a su culminación después de la conquista persa. Los astrónomos podían predecir tanto eclipses lunares como solares por medio de cómputos. Su capacidad matemática estaba muy desarrollada. Usaban fórmulas cuyo descubrimiento por lo general se atribuye erróneamente a los matemáticos griegos. Además eran buenos arquitectos, constructores y médicos aceptables que habían encontrado por medios empíricos la manera de curar muchas enfermedades. Debe haber sido en estos aspectos de la sabiduría donde Daniel y sus tres amigos sobrepasaron a los magos, astrólogos y sabios de Babilonia.

21.

Hasta el año primero.

Algunos comentadores han sostenido que hay una aparente contradicción entre este versículo y la declaración del cap. 10: 1, donde dice que Daniel recibió una visión en el 3er año de Ciro. Pero el texto no implica necesariamente que la vida de Daniel no se extendió más allá del 1er. año de Ciro. Daniel puede haberse referido a esa fecha a causa de algún acontecimiento especial ocurrido durante ese año. Algunos han sugerido que ese acontecimiento fue el decreto del 1er año del rey Ciro que marcó el fin del exilio babilónico (2 Crón. 36: 22-23; Esd. 1: 1-4; 6: 3). Ese decreto significó el cumplimiento de una importante profecía que Daniel había estudiado cuidadosamente, es decir la profecía de Jeremías que anunciaba que el destierro duraría 70 años (Jer. 29: 10; Dan. 9: 2). Daniel vivió durante el destierro desde el primer cautiverio en 605 a. C. hasta el tiempo cuando el decreto fue promulgado por Ciro, probablemente en el verano [del hemisferio norte] de 537 a. C. (ver t. III, PP. 99-100). Daniel pudo haber deseado informar a sus lectores que aunque había sido deportado en el primer cautiverio, estaba aún vivo cuando el destierro terminó unos 70 años más tarde. Además parecería lógica la conclusión de que el cap. 1, y quizá algunos de los otros capítulos no fueron escritos hasta el 1er año de Ciro. Una fecha tal explicaría el uso de palabras tomadas del persa. Daniel nuevamente ocupó un cargo oficial durante el gobierno persa, poco después de la caída de Babilonia (Dan. 6: 1-2), y su relación con los magistrados de ese país sin duda le permitió añadir a su vocabulario algunas de
las palabras persas que usó en la composición de su libro.

JÓVENES HEBREOS EN LA MAYOR ESCUELA DEL PLANETA - SMI



El reino de Babilonia
Babilonia fue la cuna de una de las primeras grandes civilizaciones de la historia. Se desarrolló en la región bañada por los ríos Tigris y Éufrates que forma parte del denominado Creciente Fértil.




INTRODUCCIÓN



Leed el libro de Daniel. Recordad punto por punto la historia de los reinos que allí se presenta. Contemplad a los estadistas, los concilios, los ejércitos poderosos, y ved cómo Dios obró para abatir el orgullo humano y humilló hasta el polvo la gloria humana. Sólo Dios es presentado como grande. En la visión del profeta se lo ve derribando a un poderoso gobernante y colocando a otro. Se lo revela como el monarca del universo que está por establecer su reino eterno: el Anciano de días, el Dios viviente, la Fuente de toda sabiduría, el Gobernante del presente, el Revelador del futuro. Leed y comprended cuán pobre, cuán frágil, cuán efímero, cuán falible, cuán culpable es el hombre que eleva su alma a la vanidad...
La luz que Daniel recibió directamente de Dios le fue dada especialmente para estos últimos días. Las visiones que tuvo a orillas del Ulai y del Hidekel, los grandes ríos de Sinar, ahora están en el proceso de su cumplimiento, y pronto habrán sucedido todos los acontecimientos predichos (Carta 57, 1896). CBA. 7A, 177. Los ministros y el pueblo declararon que las profecías de Daniel y del Apocalipsis eran misterios incomprensibles. Pero Cristo había llamado la atención de sus discípulos a las palabras del profeta Daniel relativas a los acontecimientos que debían desarrollarse en tiempo de ellos, y les había dicho: "El que lee, entienda. " C.S. 390. Existe una gran necesidad de investigar el libro de Daniel. Ev. 268. El tiempo es corto. Los peligros de los últimos días están muy cerca y debemos velar y orar, estudiar y dar oído a las lecciones presentadas en el libro de Daniel. JT.t.2: 411, 412. En el Apocalipsis todos los libros de la Biblia se encuentran y terminan. En él está el complemento del libro de Daniel. Uno es una profecía, el otro una revelación. H.A. 468

AUTOR

Daniel cumplió su misión de dar su testimonio, el cual fue sellado hasta el tiempo del fin, cuando el mensaje del primer ángel debía ser proclamado a nuestro mundo. TM. 113. No hay la menor duda que el profeta Daniel es el autor del libro que lleva su nombre, Jesús así lo dio por sentado, según Mat. 24.15

1- MARCO HISTÓRICO

El pueblo de Dios había sellado su decisión final de rebeldía y las consecuencias eran inevitables, las amonestaciones y llamados a la reflexión no dieron resultado. Los profetas inspirados por Dios, aconsejaban de someterse al poder de sus invasores para subsistir, más los líderes religiosos y gobernantes influyentes en la nación resistian vanamente con el consiguiente engaño de una ayuda egipcia e influencia de los falsos profetas de alcanzar la victoria y no ser sometidos al yugo extranjero. Los resultados fueron desastrosos, varios reyes perecieron miserablemente por su obstinación, Joacín, Joaquín su hijo y el hijo de este último, Sedequías. El Señor en su misericordia previó todo esto para los fieles, hubo como en pocas oportunidades 3 grandes profetas, Jeremías con los que aún estaban en Judá, Ezequiel con los exiliados y ya estaba preparando a Daniel y sus jóvenes compañeros en la corte del imperio invasor.
Las huestes babilónicas efectuaron 3 incursiones a Judá, la primera el año 605 a.C. (Dan. 1.1-3). Segundo, al final del reinado de Joacín, 597 a.C. (2Rey. 24.5). El último, al final del reinado de Nabucodonosor, cayendo Juda y siendo destruida Jerusalén, el año 586 a.C. (2Rey. 25) Todo esto correspondía a la profecía hecha al Rey Ezequias un siglo antes, “Entonces el profeta Isaías fue a ver al rey Ezequías, y le preguntó: -¿De dónde vinieron esos hombres y qué te dijeron? Ezequías le respondió: -De lejanas tierras han venido, de Babilonia. Isaías le volvió a preguntar: -¿Qué vieron en tu casa? Ezequías respondió: -Vieron todo lo que había en mi casa. Nada quedó en mis tesoros que no les mostrara. Entonces Isaías dijo a Ezequías: -Oye esta palabra de Jehová: “Vienen días en que todo lo que está en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice Jehová. Y algunos de los hijos que salgan de ti, que hayas engendrado, los tomarán para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia”. 2 Rey. 20.12-19; Isa. 39.6
“El imperio babilónico abarcaba aproximadamente un millón quinientos mil kilómetros cuadrados, en esa superficie convivían pueblos de tradiciones dispares, lenguas diferentes e intereses a veces encontrados. Antiguos asirios y sumerios, israelitas dispersados y judíos instalados por la fuera en regiones que no les eran familiares” (“En los umbrales de un futuro luminoso” página 21). “Según Herodoto, la ciudad misma de Babilonia contaba con 576 km. Cuadrados, casi el triple que el gran Buenos Aires-Argentina (sin contar sus alrededores). La inmensa urbe estaba rodeada por una doble muralla de más de cien metros de altura y mas de 28 metros de ancho, sobre estas murallas podían maniobrar carros de guerra tirados por cuatro caballos. Rodeaba la ciudad un foso ancho y profundo, revestido de ladrillos y lleno de agua habitualmente”. (“En los umbrales de un futuro luminoso” págs. 26-27”) Por sus famosos jardines colgantes, su arquitectura, etc, fue una de las maravillas del mundo antiguo.
“Cuando Daniel llegó a Babilonia siendo un joven cautivo, Nabucodonosor ya era rey. Desde entonces vio a Nabucodonosor reinar durante 43 años. De ahí que parezca enteramente natural que Daniel se refiera a él como "rey".” CBA.4:784

El sitio de Jerusalén

EN EL año noveno del reinado de Sedequías, "Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalem" para asediar la ciudad. (2 Rey. 25.1.) Para Judá la perspectiva era desesperada. El Señor mismo declaró por medio de Ezequiel: "He aquí que estoy yo contra ti." (Eze. 21.3, V.M.) "Yo Jehová saqué mi espada de su vaina; no volverá más... Todo corazón se desleirá, y todas manos se debilitarán, y angustiaráse todo espíritu, y todas rodillas se irán en aguas." "Y derramaré sobre ti mi ira: el fuego de mi enojo haré encender sobre ti, y te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de destrucción." (Vers. 5-7, 31.) Los egipcios procuraron acudir en auxilio de la ciudad sitiada; y los caldeos, a fin de impedírselo, levantaron por un tiempo el sitio de la capital judía. Renació la esperanza en el corazón de Sedequías, y envió un mensajero a Jeremías, para pedirle que orase a Dios en favor de la nación hebrea.
La temible respuesta del profeta fue que los caldeos regresarían y destruirían la ciudad. El decreto había sido dado; la nación impía no podía ya evitar los juicios divinos. El Señor advirtió así a su pueblo: "No engañéis vuestras almas… Los Caldeos… no se irán. Porque aun cuando hirieseis todo el ejército de los Caldeos que pelean con vosotros, y quedasen de ellos hombres alanceados, cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego." (Jer. 37.9, 10.) El residuo de Judá iba a ser llevado en cautiverio, para que aprendiese por medio de la adversidad las lecciones que se había negado a aprender en circunstancias más favorables. Ya no era posible apelar de este decreto del santo Vigía.” “Durante los años finales de la apostasía de Judá, las exhortaciones de los profetas parecían tener poco efecto; y cuando los ejércitos de los caldeos vinieron por tercera y última vez para sitiar a Jerusalén, la esperanza abandonó todo corazón. Jeremías predijo la ruina completa; y porque insistía en la rendición se le arrojó finalmente a la cárcel. Pero Dios no abandonó a la desesperación completa al fiel residuo que quedaba en la ciudad.” P.R. 344 “Los ejércitos de Nabucodonosor estaban a punto de tomar por asalto los muros de Sión. Miles estaban pereciendo en la última defensa desesperada de la ciudad. Muchos otros millares estaban muriendo de hambre y enfermedad. La suerte de Jerusalén estaba ya sellada. Las torres de asedio de las fuerzas enemigas dominaban ya las murallas.” P.R.346 “Humillados ante las naciones, los que una vez habían sido reconocidos como más favorecidos del Cielo que todos los demás pueblos de la tierra iban a aprender en el destierro la lección de obediencia tan necesaria para su felicidad futura. Mientras no aprendiesen dicha lección, Dios no podía hacer por ellos todo lo que deseaba hacer. "Te castigaré con juicio, y no te talaré del todo" (Jer. 30: 11), declaró al explicar el propósito que tenía al castigarlos para su bien espiritual. Sin embargo, los que habían sido objeto de su tierno amor no quedaron desechados para siempre; y delante de todas las naciones de la tierra iba a demostrar su plan para sacar victoria de la derrota aparente, su plan de salvar más bien que de destruir.” P.R 350

Daniel y sus compañeros en la escuela real (1.3-7)

“ENTRE los hijos de Israel que fueron llevados a Babilonia al principio de los setenta años de cautiverio, se contaban patriotas cristianos, hombres que eran tan fieles a los buenos principios como el acero, que no serían corrompidos por el egoísmo, sino que honrarían a Dios aun cuando lo perdiesen todo... Y así lo hicieron. Honraron a Dios en la prosperidad y en la adversidad; y Dios los honró a ellos.
El hecho de que esos adoradores de Jehová estuviesen cautivos en Babilonia y de que los vasos de la casa de Dios se hallaran en el templo de los dioses babilónicos, era mencionado jactanciosamente por los vencedores como evidencia de que su religión y sus costumbres eran superiores a la religión y las costumbres de los hebreos. Sin embargo, mediante las mismas humillaciones que había acarreado la forma en que Israel se había desviado de él, Dios dio a Babilonia evidencia de su supremacía, de la santidad de sus requerimientos y de los seguros resultados que produce la obediencia. Y dio este testimonio de la única manera que podía ser dado, por medio de los que le eran leales. Entre los que mantenían su fidelidad a Dios, se contaban Daniel y sus tres compañeros, ilustres ejemplos de lo que pueden llegar a ser los hombres que se unen con el Dios de sabiduría y poder. Desde la comparativa sencillez de su hogar judío, estos jóvenes del linaje real fueron llevados a la más magnífica de las ciudades, y a la corte del mayor monarca del mundo. Nabucodonosor ordenó "a Aspenaz, príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, y de buen parecer, y enseñados en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey. . . .
"Y fueron entre ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías." Viendo en estos jóvenes una promesa de capacidad notable, Nabucodonosor resolvió que se los educase para que pudiesen ocupar puestos importantes en su reino. A fin de que quedasen plenamente capacitados para su carrera, ordenó que aprendiesen el idioma de los caldeos, y que durante tres años se les concediesen las ventajas educativas que tenían los príncipes del reino.
Los nombres de Daniel y sus compañeros fueron cambiados por otros que conmemoraban divinidades caldeas. Los padres hebreos solían dar a sus hijos nombres que tenían gran significado. Con frecuencia expresaban en ellos los rasgos de carácter que deseaban ver desarrollarse en sus hijos. El príncipe encargado de los jóvenes cautivos "puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrach; y a Misael, Mesach; y a Azarías, Abed-nego." El rey no obligó a los jóvenes hebreos a que renunciasen a su fe para hacerse idólatras, sino que esperaba obtener esto gradualmente. Dándoles nombres que expresaban sentimientos de idolatría, poniéndolos en trato íntimo con costumbres idólatras y bajo la influencia de ritos seductores del culto pagano, esperaba inducirlos a renunciar a la religión de su nación, y a participar en el culto babilónico. (P. R. 353) Nabucodonosor como gobernante e inteligente, tuvo un plan estratégico de colocar a personas de su misma nacionalidad y raza frente a los pueblos sometidos por el poderío babilónico, aunque con la filosofía y cultura del imperio invasor, porque imponerles la presencia de un extranjero (babilonios) para gobernarlos, verían pronto levantamientos, rebeliones y revoluciones continuas. Buscó selectivamente a los mejores de cada reino o nación sometida, invirtió en ellos con la preparación cultural, científica y religiosa que contaban para lograr sus fines.

II. LOS JÓVENES HEBREOS OBSERVAN LEYES DIETÉTICAS (1.8-16)

En el mismo comienzo de su carrera, su carácter fue probado de una manera decisiva. Se había provisto que comiesen del alimento y bebiesen del vino que provenían de la mesa real.. P. R. 354

1. “La ración de la comida del rey”
a) En que consistía.
Las leyes alimenticias eran conocidas, según Levítico 11, los alimentos de origen animal llamados “inmundos”, eran asi denominados por ser impropios para ser ofrecidos como sacrificios, eran “ceremonialmente o ritualmente inmundos”, además no eran desangrados adecuadamente, según Levítico 17.14, 15; y “… una porción era ofrecida a los ídolos, la comida de la mesa del rey era consagrada a la idolatría” Educ. 55. “Aun el hacer como que comieran del alimento o bebieran del vino habría sido negar su fe. Obrar así habría sido colocarse de parte del paganismo y deshonrar los principios de la ley de Dios”. (Profetas y Reyes 354)

b) Por qué debían de comer ese tipo de alimento
“La orden de que se les sirviera la comida de la mesa real era una expresión del favor del rey, y del interés que tenía por su bienestar.” Educ. 55, 56
Es evidente que el rey tuviera la intención de estimular y honrar a los jóvenes estudiantes con el mismo alimento seleccionado y considerado lo mejor y que él mismo participaba, el fin era obtener de ellos su lealtad, colaboración, confianza y desde luego sumisión, finalmente someterlos a la idolatría, asumiendo que por ingerir tales alimentos, ellos (los jóvenes hebreos) habían alcanzado el elevado nivel intelectual, siendo honrados los ídolo de babilonia en lugar del Creador. Esto era conocido por Daniel y sus amigos, tomaron la mejor decisión, honrar al Señor.

2. Contaminación ritual
Según Hechos 15.20-29, entendemos en el libro de Daniel las palabras “no contaminarse con la comida del rey…” a los alimentos que por costumbre de los paganos y especialmente de los monarcas, ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos. Esto se hizo un asunto de conciencia que alimentarse de tales comidas era quebrantar la ley porque era considerado como participar de idolatría. "Propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber." Esta resolución fue apoyada por sus tres compañeros. Al llegar a esta decisión, los jóvenes hebreos no obraron presuntuosamente, sino confiando firmemente en Dios. No decidieron singularizarse, aunque preferirían eso antes que deshonrar a Dios. Si hubiesen transigido con el mal en este caso al ceder a la presión de las circunstancias, su desvío de los buenos principios habría debilitado su sentido de lo recto y su aborrecimiento por lo malo. El primer paso en la dirección errónea habría conducido a otros pasos tales, hasta que, cortada su relación con el Cielo, se vieran arrastrados por la tentación.” (Profetas y Reyes 355)


a) El alimento y la adoración de los dioses
“Pero como una porción de estas cosas se ofrecía a los ídolos, el alimento proveniente de la mesa del rey estaba consagrado a la idolatría, y compartirlo sería considerado como tributo de homenaje a los dioses de Babilonia. La lealtad a Jehová prohibía a Daniel y a sus compañeros que rindiesen tal homenaje”. P.R.354 “Si Daniel lo hubiese deseado,… Podría haber argüído que, en vista de que dependía del favor del rey y estaba sometido a su poder, no le quedaba otro remedio que comer de la comida del rey y beber de su vino; porque si seguía la enseñanza divina no podía menos que ofender al rey y probablemente perdería su puesto y la vida, mientras que si despreciaba el mandamiento del Señor, conservaría el favor del rey y se aseguraría ventajas intelectuales y perspectivas halagüeñas en este mundo. Pero Daniel no vaciló. Apreciaba más la aprobación de Dios que el favor del mayor potentado de la tierra, aun más que la vida misma. Resolvió permanecer firme en su integridad, cualesquiera fuesen los resultados.” (Profetas y Reyes 354, 355)

b) Sentido teológico de nuestra dieta
La filosofía alimenticia de la iglesia cuenta con el soporte teológico, desde nuestros orígenes: el “principio”, “Dijo también Dios: Os doy toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol que lleva fruto y da semilla. Eso será vuestro alimento”. (Gén. 1.29). Como reformadores seguidores del Maestro que inmortalizó las palabras “mas al principio no fue asi” (Mat. 19.8) y en su ministerio “restauraría” “principios”, doctrinas, algunas perdidas y otras casi por desaparecer. Tengamos presente el postulado teológico de la “revelación progresiva”, fundamentado por las palabras de Jesús en Juan 16.12, “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis llevar.”Ahora reflexionemos las palabras inspiradas de E. G. White: “En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. P.R. 502, y por su parte el apóstol Pablo nos dice: “que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto razonable.” (Rom. 12.1) y “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, que tenéis de Dios, Y que no sois vuestros?... Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo” (1Cor. 6.19, 20) y debemos vivir de acuerdo a la luz que recibimos por que seremos juzgados según el conocimiento que hemos recibido (Rom. 2.12)

3. La reforma pro salud y el vigor fisico.
“Daniel apeló entonces a Melsar, oficial encargado especialmente de la juventud hebrea, y solicitó que se les excusase de comer la comida del rey y beber su vino. Pidió que se hiciese una prueba de diez días, durante los cuales se proveería alimento sencillo a los jóvenes hebreos, mientras que sus compañeros comerían los manjares del rey… Al fin de la prueba de diez días, el resultado era lo opuesto de lo que había temido el príncipe. "Pareció el rostro de ellos mejor y más nutrido de carne, que los otros muchachos que comían de la ración de la comida del rey." En su apariencia personal los jóvenes hebreos resultaron notablemente superiores a sus compañeros. Como resultado, se permitió a Daniel y sus amigos que siguiesen su régimen sencillo durante todo el curso de su educación”. P.R. 354, 355 “Pero "no fue hallado entre todos ellos otro como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías."... En fuerza y belleza física, en vigor mental… no tenían rivales. El porte erguido, el paso firme y elástico, el rostro hermoso, los sentidos agudos, el aliento no contaminado, todas estas cosas eran otros tantos certificados de sus buenos hábitos, insignias de la nobleza con que la naturaleza honra a los que obedecen sus leyes.” P.R. 356

III. RESULTADOS DE LA FIDELIDAD

Conocimiento en las letras y ciencias
“Su aguda comprensión, su vasto conocimiento y su lenguaje selecto y preciso atestiguaban la fuerza indemne y el vigor de sus facultades mentales… y realizaciones literarias, no tenían rivales. P.R 356

Entendimiento en visiones y sueños
“Mientras Daniel se aferraba a Dios con una confianza inquebrantable, se manifestó en él el espíritu del poder profético. Al mismo tiempo que recibía instrucciones de los hombres acerca de los deberes que debía cumplir en la corte, Dios le enseñaba a leer los misterios de lo por venir, y a registrar para las generaciones futuras, mediante figuras y símbolos, acontecimientos que abarcaban la historia de este mundo hasta el fin del tiempo.” P.R. 355, “…mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños." Se cumplió para ellos la promesa: "Yo honraré a los que me honran." (1 Sam. 2: 30.) (Profetas y Reyes 356)

3. Proficiencia: “diez veces mejor”.
“Su aguda comprensión, su vasto conocimiento y su lenguaje selecto y preciso atestiguaban la fuerza indemne y el vigor de sus facultades mentales. "Y en todo negocio de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, hallólos diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino;" "y así estuvieron delante del rey." En la corte de Babilonia estaban reunidos representantes de todas las tierras, hombres de los más encumbrados talentos, de los más ricamente favorecidos con dones naturales, y quienes poseían la cultura más amplia que el mundo pudiera otorgar; y sin embargo, los jóvenes hebreos no tenían pares entre todos ellos.” P.R. 356

La derrota se torna en VICTORIA

Ustedes no están solos en su búsqueda por comprender mejor la Biblia. De hecho, ustedes estarán interezados en saber qué hombres de estado, así como filósofos, han comenzado este mismo estudio. A través de los siglos el libro de Daniel ha intrigado a educadores, dirigentes religiosos y científicos sociales, y hoy en día multitudes lo estudian. Cristobal Colón, el descubridor de América, fue un estudiante ardiente de las profecías y en particular del libro de Daniel. Isaac Newton, el famoso matemático estudió detalladamente las profecías de Daniel. Ana Bradstred, la primera poetisa americana, estudió las profecías de Daniel. Timoteo Dwight, el primer presidente de la Universidad de Yale, fue un ardiente estudiante de las profecías y estudió las profecías de Daniel. Si, las profecías han intrigado a hombres y mujeres a través del tiempo, y aún los intriga hoy en día.

¿Donde comenzaremos?

¿Cuántos de ustedes alguna vez han leído un libro comenzando por el último capítulo? ¡Yo sé que algunos lo han hecho! En cierta ocasión, un hombre dijo, “Antes de leer un libro, primero leo el último capítulo. De esta manera al leer el último capítulo me doy cuenta si deseo leer el resto del libro o no. Si la conclusión no me intereza, yo sé que los sucesos que llevaron a tal conclusión tampoco me interezan, y por lo tanto no lo leeré”. Esta noche, al comenzar nuestro estudio del libro de Daniel ustedes pensarán que vamos a comenzar con el capítulo 1. Pero vamos a comenzar con el último capítulo, el capítulo 12. A menos que ustedes comprendan la conclusión del libro de Daniel será imposible que comprendan los sucesos que llevaron a tal conclusión. Así que tomen su Biblia y busquemos el capítulo 12 de Daniel.

El libro de Daniel fue escrito para el fin.-

Probablemente haya alguien que se esté preguntando dónde es´ta el libro de Daniel. Como antes les dije, si esta es la primera vez que usted está estudiando la Biblia o si usted la ha estudiado por muchos años, cualquiera que sea su caso, a todos les damos una cordial bienvenida a nuestra clase. El libro de Daniel se encuentra justamente antes del libro de Oseas y después del libro de Ezequiel. Esta noche estamos comenzando nuestra clase con el último capítulo, porque a menos que usted comprenda el tema del último capítulo será imposible que comprenda el tema de Daniel. ¿Cuál es el tema básico del libro de Daniel? ¿Por qué fue escrito el libro de Daniel? ¿Por qué dedicar tiempo esta noche al estudio de un libro antiguo? ¿Para qué dedicar tiempo al estudio de un libro que fue escrito hace 2.500 años? La mayoría de las personas quieren algo que esté al día, algo que se aplique a sus vidas hoy. ¿Por qué estudiar un libro que fue escrito alrededor del año 600 a.C.? Bueno, vayamos al libro de Daniel, al capítulo 12 y al versículo 4:

“Tu empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y se multiplicará la ciencia”.

Yo voy a leer cuatro pasajes del capítulo doce, y quiero ver si ustedes comienzan a darse cuenta de cuáles son las palabras claves en estos pasajes. Aquí dice,

“Tu empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin”.

Ahora veamos Daniel capítulo 12, versículo 6:

“Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿cuándo será el fin de estas maravillas?”

Y Daniel 12, versículo 8:

“Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?”
¿Notan ustedes la similitud en los textos leídos? Ahora veamos Daniel 12:9:

“Y dijo: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin”.

Las palabras están selladas ¿hasta que tiempo? El tiempo del fin. De manera que el último verso del último capítulo del libro de Daniel nos provee con la grandiosa y gloriosa conclusión de Daniel. Estamos comenzando con el final porque a menos que comprendamos el final no comprenderemos su comienzo. Daniel 12:13 dice:

“Y tu irás al fin, y reposarás, y te levantarás a recibir tu heredad al fin de los días”.

Después de leer estos cinco pasajes del capítulo 12 de Daniel, ¿qué similitud hallan ustedes entre ellos? ¿Todos tratan de qué? Del fin. ¿Entonces, a qué conclusión ustedes llegan al estudiar las profecías de Daniel? Ellas han sido escritas específica y directamente para el tiempo del fin.
¿Notaron ustedes en Daniel 12:4 lo que el ángel le dijo a Daniel? El ángel le dijo:

“Tu empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y se multiplicará la ciencia”.

El ángel le dijo a Daniel: “Sella el libro y ciérralo”. El libro de Daniel está sellado. El libro de Daniel está cerrado hasta el tiempo del fin. Esto significa que en el tiempo del fin las profecías del libro de Daniel que tendrían una aplicación marcada y un significado específico serían entonces reveladas o abiertas.
Así que entonces, ¿por qué nosotros estudiamos hoy un libro que fue escrito 600 años antes de Cristo? Es porque este libro, de entre todos los libros de la Biblia, tiene una aplicación especial. Tiene un significado peculiar para nuestro tiempo. Este libro se escribió para este tiempo de la historia del mundo conocido como “El Fin”. Hombres y mujeres de todas partes reconocen que este mundo está al borde de una tremenda crisis. Las ciudades de América están llenas de crimen y violencia. Alrededor del globo las naciones están envueltas en disturbios políticos. Las naciones africanas están llenas de conflictos. El Medio Oriente es un punto caliente, hirviendo, casi listo para explotar. Terremotos, desastres naturales, hambres, y una hueste de otros problemas que nos plagan.
Si, verdaderamente, éste es el tiempo de la historia del mundo conocido en la Biblia como el tiempo del fin. De manera que esta noche, el libro de Daniel tiene un significado especial para nosotros. Tiene una aplicación especial para nosotros los que estamos viviendo en el tiempo del fin. Si, ahora como nunca es necesario entender este libro de la Biblia. El libro de Daniel en el Antiguo Testamento, y el libro de Apocalipsis en el Nuevo Testamento, son los dos libros que tienen que ser entendidos por los que vivimos en los últimos días de la historia del mundo.

Historias y Profecías.-

El libro bíblico de Daniel puede dividirse en dos partes. En la primera parte encontramos las historias de Daniel. En la segunda parte las profecías de Daniel. Las profecías nos dicen cuándo; las historias nos dicen cómo. Las profecías nos dicen cuando el fin vendrá - no precisamente el día ni la hora - pero nos sirven de postes guía. Supongamos que yo voy conduciendo de aquí a Nueva York. Como parte del camino paso por Hartford, y allí veo que dice: “110 Km para Nueva York”. Entonces sigo un poco más adelante y paso por Meriden y allí dice: “90 Km para Nueva York”. Y sigo adelante y llego a New Haven, y allí dice ahora, “70 Km para Nueva York”. Entonces sigo más hacia el sur y paso por Bridgeport y allí dice, “40 Km para Nueva York”. Cada uno de esos letreros me dejarían saber que yo me estoy acercando. Las profecías de Daniel son así. Las profecías de daniel son como postes guías que nos anuncian el cercano fin. Ellas no nos dicen el día o la hora, pero nos indican la proximidad del fin.
Ahora, las historias tienen un propósito diferente. Las historias no nos dicen cuan cercano está el fin, sino cómo prepararnos para el fin cuando éste venga. ¿Cuál es el significado, por ejemplo, de Daniel en el foso de los leones? Será esta nada más que una historia bonita para contársela a nuestros niños y decirles, “Oh, eso fue maravilloso, Daniel fue librado del foso de los leones”. ¿Por que no? ¿No es esa una historia maravillosa? No, la historia de Daniel en el foso de los leones nos dice algo del tiempo del fin. Es una historia que se aplica al tiempo del fin. Cada historia que encontramos en el libro de Daniel es para ayudarnos - a usted y a mi - a que nos preparemos para el tiempo del fin.
Esta noche voy a invitarles a que regresemos del último capítulo, el cual nos habla del por qué fue escrito el libro de Daniel, al primer capítulo. Vamos a estudiar el libro de Daniel capítulo por capítulo. Y cada clase será más y más emocionante.
Un breve fondo acerca de las Profecías de Daniel.-

Un breve fondo sobre las profecías de Daniel nos va a ser de gran ayuda. El libro de daniel lo escribió Daniel, como es sabido. La mayor parte fue escrita cuando estaba cautivo por los babilónios, y más tarde, por los medos y persas. El capítulo 1 de Daniel introduce el fondo histórico y geográfico de todo el libro. Comencemos con el primer versículo. Esta es una clase bíblica, de manera que estudiaremos el capítulo, versículo por versículo:

“En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de babilonia a Jerusalén y la cercó”.

El tema del libro de Daniel se establece en este versículo primero. Aquí hay una batalla entre Jerusalén y su rey y Babilonia y su rey. Justamente en el capítulo uno de Daniel se introduce un conflicto. En el capítulo 1 de Daniel, se introduce una guerra, una batalla, una lucha. Todo el tema del libro de Daniel es esta lucha titánica entre las fuerzas del infierno y las fuerzas del cielo; entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien; entre los poderes del infierno y los poderes del cielo.
Joacim es el rey de Judá. Judá era una ramificación de Israel, en realidad. La nación judía estaba dividida en dos secciones: diez tribus en el norte del reinado, dos tribus en el sur del reinado. Judá era parte del reino del sur y Joacim reinó por once años. Joacim comenzó su reinado a la edad de 25 años y reinó hasta la edad de 36 años. Pero Joacim era rebelde contra el verdadero Dios. El guió a Judá a la rebelión o apostasía contra el verdadero Dios. Sin embargo, cuando Judá fue fiel, Dios puso una pared de protección alrededor de ella y las naciones paganas era impotentes para vencer a Israel. Dios la protegió cuando ella fue fiel y obediente. Pero cuando Judá se volvió desobediente y rebelde contra Dios, la muralla de protección cayó y Dios no la pudo proteger más. De manera que Joacim el rey de Judá se rebeló contra Dios, la muralla de protección cayó y Babilonia bajo la dirección de Nabucodonosor atacó a Jerusalén.

Una comparación entre Babilonia y Jerusalén.-

Babilonia era el centro de idolatría y de adoración a dioses falsos. El centro de su existencia era la rebelión contra los principios del Dios verdadero. Era la ciudadela de la apostasía y el error, centro de lascivia, inmoralidad y placer sensual. Jerusalén, por otra parte, se levantaba en oposición a los principios de Babilonia. Profundo en sus adentros estaba la adoración al verdadero Dios. Jerusalén era la que custodiaba las verdades de Dios. A través de Jerusalén Dios deseaba comunicar su voluntad al mundo. Mientras sus ciudadanos se mantuvieran fieles a los principios de Jehová, era el designio de El que ellos mostraran dominio propio, temperancia y pureza.
Sin embargo Jerusalén se apartó de su alto y noble propósito. Falló al no comprender el propósito de Dios; y sus dirigentes se apartaron de le elevado ideal que Dios había establecido. Así Jerusalén, el centro de la adoración al verdadero Dios, fue derribada por Babilonia.
Dios permitió que Israel fuera derribada porque el rey de Israel se rebeló contra Dios, su pueblo se tornó más y más infiel al seguir las abominaciones de las naciones paganas, y al rechazar las advertencias de los mensajeros de Dios. En efecto Judá le dio las espaldas a las claras instrucciones de Dios y no escuchó sus advertencias persistentes.
La cautividad de Judá cumplió dos propósitos: en la adversidad Judá se entregó al arrepentimiento y a la confesión del pecado y a la dependencia de Dios. Dios usó la adversidad para lograr lo que no logró en la prosperidad. El conocimiento del verdadero Dios se esparció en Babilonia a través de la cautividad de Judá.
Babilonia estaba a unos 1.600 Km al noroeste de Jerusalén. Nabucodonosor iba a atacar algunas ciudades egipcias fronterizas, porque estas ciudades estaban en rebelión contra el gobierno babilónico. Pero Jerusalén estaba entre Babilonia y estas ciudades egipcias fronterizas. Cuando Joacim se rebeló contra el gobierno de Nabucodonosor y violó un tratado que había hecho con el rey de Babilonia, Nabucodonosor y los ejércitos de Babilonia atacaron a Jerusalén. Ahora, para una ciudad, un sitio era cosa muy, muy terrible. Cuando ocurría un sitio, la ciudad era rodeada, todos los suministros de alimentos eran cortados. Ningún alimento entraba y nadie podía salir en busca de alimento. Después de detener los suministros y los habitantes de la ciudad quedaban debilitados por la carestía y el hambre, los soldados atacaban con arietes de guerra y catapultas. Estas catapultas tiraban grandes rocas por el aire y rompían las murallas de la ciudad. Mientras las murallas eran destruídas, los arietes de guerra golpeaban y rompían las grandes puertas de la ciudad. Entonces los atacantes ponían sus escaleras contra las murallas, las subían y atacaban, y la sangre corría por las calles.
Cuando una ciudad era sitiada por semanas y meses, los habitantes temblaban de temor porque ellos sabían que pronto la sangre correría por las calles. Y así Babilonia sitió a Jerusalén, la sangre corrió por las calles, y la crema de la juventud de Jerusalén fue tomada cautiva. Pero justamente cuando los ejércitos babilónicos estaban saqueando Jerusalén, Nabucodonosor recibió el mensaje de que su padre, nabopolsasar, había muerto. Nabucodonosor estaba a 1.600 Km de Babilonia y él sabía que alguien le podía arrebatar su posición de rey que por derecho le pertenecía. Así que Nabucodonosor regresó rápidamente a Babilonia para tomar poseción del trono. Algunos de los jóvenes claves de Jerusalén fueron tomados y llevados a babilonia. Leemos la historia en Daniel 1, versículo 2:

“Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios, y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y metió los vasos en la casa del tesoro de su dios”.

Ese término “tierra de Sinar” es otra forma de describir a babilonia. Nabucodonosor fue al mismo templo, al templo de Jerusalén que fue edificado y dedicado a la adoración a Dios, y tomó los vasos que habían sido consagrados al servicio divino y los trajo a su templo. Este fue un acto supremo de profanación. Noten que dice, “y los trajo a la tierra de Sinar, a la casa de su dios”. Babilonia tenía como 13 dioses, pero el dios especial de Nabucodonosor era Bel Marduk. Bel Marduk era el dios de la devoción de nabucodonosor. Y Nabucodonosor tomó los vasos de la casa de Dios y los trajo a la casa de su dios, Bel Marduk.
A esta altura los ejércitos Babilónicos habían regresado y había una gran fiesta en el trono de babilonia, una fiesta de triunfo. “¡Vencimos a Jerusalén! Trajimos cautivos los jóvenes claves de Jerusalén. Tomamos los vasos de la casa de su dios y los trajimos a la casa de nuestro dios. ¡Victoria para los ídolos de babilonia! ¡Triunfo para el pueblo de Babilonia!” Mantengan esto en su mente. En breve lo aplicaremos al tiempo del fin.

La Aparente Derrota de Dios.-

Los primeros siete versículos del libro de Daniel, capítulo 1, son una verdadera derrota para el pueblo de Dios. Imagínense como se sintió Daniel cuando le dijeron en su cara: “¿Si tu Dios es el verdadero dios, por qué Jerusalén está en ruinas? ¿Por qué corrió la sangre por las calles? ¿Si tu Dios es el verdadero dios, por qué tomaron los vasos del templo de Jerusalén y los trajeron aquí al templo de babilonia? Los ídolos, los dioses de madera y piedra, nos han dado la victoria a nosotros. ¿Si tu Dios es el verdadero dios, por qué tu estás cautivo aquí? ¿Por qué estás tu en esclavitud?” Preguntas difíciles de contestar a menos que uno comprenda.
Algunas veces, los cristianos de hoy, tienen que enfrentar preguntas muy similares: “Si tu Dios es el dios verdadero, ¿por qué tu acabas de perder tu trabajo? ¿Por qué estás sin trabajo? Si tu Dios es el dios verdadero, ¿por qué no hace algo por ti? ¿Por qué se te rompió el matrimonio? Si tu Dios es el dios verdadero, ¿por qué te azota la maldad, el dolor y la enfermedad? ¿No puede tu Dios hacer algo? ¿Tán debil es El, tán falto de poder? Si tu Dios es el dios verdadero, ¿por qué tu hijo nació con esa deformidad? ¿Por qué ese amigo tuyo se murió en ese accidente automobilístico? Si tu Dios es el dios verdadero, ¿por qué, por qué, por qué?” Todavía hoy lo preguntan, ¿no es cierto?
Los que viven en el tiempo del fin necesitarán saber la respuesta a esas preguntas. En su vida, Daniel llegó al momento cuando pudo comprender que a pesar de las dificultades que lo rodeaban, Dios estaba con él.
Las Escrituras no presentan una vida cristiana que sea libre de pruebas y sufrimientos, de dolores y aflicciones. Más bien ellas presentan a un Dios que es capaz, un Dios que es suficiente, un Dios que es poderoso para traer fuerzas y ánimo, esperanza y confianza en cualquier situación que los seres humanos tengamos que enfrentar en esta vida.
Esos hombres y mujeres que viven en el tiempo del fin, necesitarán aprender la misma lección que Daniel aprendió, una lección de confianza, de seguridad, de fe. Cualquier tipo de religión que les diga: “Todo lo que usted necesita hacer es darle su vida a Jesús y todas sus pruebas terminarán, todos sus problemas se resolverán, todas sus dificultades se acabarán”, está llevándole a una falsa ilusión. Es como perseguir un espejismo. ¿Han ustedes alguna vez conducido por una carretera en un día bien caluroso, y han visto en frente de su auto como un charco de agua de forma indefinida? Ustedes han querido frenar, pero se dicen: “Espérate un momento, que todavía no he llegado”. Conduce un poquito más hacia adelante y todavía no llega. Algunas personas pasan la vida sin llegar ahí, siempre deseando tener esa vida cristiana en la cual nunca haya una prueba, nunca haya un dolor o una pena.

¡Beneficios Fuera de este Mundo!.-

Hay una etiqueta de parachoques que dice: “Los beneficios de la vida cristiana están fuera de este mundo”. Tan a menudo estamos buscando los beneficios en este mundo, pero los beneficios que Cristo ofrece no son de este mundo.
Ahora, ¿es verdad que hay beneficios aquí y ahora? Si, los hay. Es cierto que Jesús dijo, “Mi paz os dejo, mi paz os doy”. ¿No da Jesús paz? Si. No obstante, Jesús claramente dijo: “En el mundo tendréis aflicciones”. Así que, hay aflicción en el mundo, pero la paz y el gozo están adentro. El gozo de la vida cristiana no nos libra de dificultades, en la vida cristiana hay paz y gozo en el medio y a través de los conflictos. La paz que nosotros tenemos es a través de la fe en un Dios que puede guiarnos y gobernar nuestras vidas ahora, y la paz que tenemos es porque nosotros sabemos que seremos librados de todo conflicto en el nuevo mundo.

El Plan de Nabucodonosor.-

Continuemos con Daniel, capítulo 1. Yo les daré tiempo para preguntas y respuestas, particularmente al final de la clase, pero si ustedes tienen algún comentario, quiciera que se sientan libres de levantar la mano.
Después de unos 1.600 Km de viaje, trajeron a Daniel, ante el rey, al palacio más grande de este mundo. Daniel 1:3-5:

“Y dijo el rey a Aspenaz, príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna y de buen parecer, y enseñados en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los Caldeos. Y señalóles el rey ración para cada día de la ración de la comida del rey y del vino de su beber: que los criase tres años, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey”.

Babilonia tenía una práctica interesante. Cuando el imperio Babilónico derrotaba a otra nación, ellos escogían algunos de los jóvenes claves y más radiantes de esa nación y los traían a babilonia para educarlos en la Universidad de Babilonia. Los educaban en las costumbres, prácticas y principios de Babilonia. Cuando estos jóvenes eran educados en la lógica, la ciencia, la religión y la filosofía de Babilonia, eran enviados de regreso a la nación o ciudad de donde ellos eran, para allí gobernar en nombre de Babilonia. Por ejemplo, Nabucodonosor era demasiado sabio como para poner a un babilonio a gobernar en Jerusalén en su reinado, porque habrían revoluciones contínuas contra esos gobernadores babilónicos. Si él podía tomar algunos jóvenes claves que fueranm respetados y admirados por los ciudadanos de Jerusalén y lavarles el cerebro, llenando sus mentes con los principios y prácticas de babilonia, entonces ellos serían los gobernadores en las ciudades de donde provenían.
Esto era lo que nabucodonosor estaba procurando hacer con Daniel y sus amigos. Para hacer eso, era necesario comenzar la obra de cambiar sus formas de pensar y destruir completamente el pasado. Ver Daniel 1:6-7:

“Y fueron entre ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Asarías; a los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres: y puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrach; y a Misael, Mesach; y a Asarías, Abed-Nego”.

“Entre ellos”, esto es, entre los cautivos, habían cuatro jóvenes. Ustedes se preguntarán cómo sé que ellos eran jóvenes. La Biblia en esta ocasión no nos da sus edades. Probablemente eran adolescentes. Ahora, alguien puede decir: “¿Cómo usted sabe eso con seguridad?” Lo sabemos por dos razones básicas. En primer lugar, de aquí en adelante, la Biblia revela que daniel sirvió aproximadamente 70 años bajo el reinado, de por lo menos, cuatro reyes diferentes. Por lo tanto no podía ser un adulto cuando fue tomado cautivo. En segundo lugar la Biblia los describe como jóvenes, “muchachos en quienes no había tacha”, pero dice que eran bien parecidos, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento. El curso para los caldeos en la universidad de Babilonia era un curso universitario. Así que evidentemente ellos estaban en la última etapa de la dolescencia. Yo veo a Daniel como un graduado del instituto de segunda enseñanza, listo para entrar en la universidad de Babilonia.

Más que un Nombre.-

La intención de Nabucodonosor era llenar las mentes de estos jóvenes con los principios, filosofías y lógica de Babilonia, de manera que todo pensamiento acerca de Dios fuera borrado. Para lograr esto, comenzó cambiándoles sus nombres. ¿Por qué les cambió sus nombres? ¿Cuál es el significado de cambiarles el nombre? Versículo 7:

“A los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres; y puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrach; y a Misael, Mesach; y a Azarías, Abed-Nego”.

En la Biblia el nombre representa el carácter. Ustedes se acuerdan de Jacob. Jacob engañó a su hermano Esaú con el propósito de obtener la primogenitura. El nombre de Jacob significa “suplantador”, “engañador”. El nombre de Jacob fue cambiado a “Israel”, lo cual significa “uno quien ha peleado con Dios y ha prevalecido”. Jacob cambió, tuvo un cambio en su carácter y el cambio de carácter fue marcado con un cambio de nombre. Abram iba a ser el padre de muchas naciones y se le cambió su nombre a “Abraham”. Cuando Saulo se convirtió, su nombre se le cambió a “Pablo”. Un cambio de nombre indica un cambio de carácter. El nombre de Daniel fue cambiado porque el rey quería un cambio en su carácter. El quería cambiar todas las perspectivas de su vida y le cambió el nombre de Daniel por Beltsasar.
Quisiera que ahora tomen su folleto de estudio y llenen las comparaciones en la página 11. Busquen la sección titulada “Nombre hebreo, nombre babilónico”.
En hebreo el nombre de Daniel significa “Dios es mi juez”. De manera que, mientras Daniel vivía en Babilonia, y sus amigos lo llamaban Daniel, él se acordaba constantemente del hecho de que “Dios mira sobre mi”. Su propio nombre inidacab que Dios era su juez. Pero cambiaron su nombre por Beltsasar. ¿Saben ustedes lo que quiere decir el nombre Beltsasar? “El que guarda los tesoros escondidos de Bel”. Daniel fue introducido al salón de banquetes del rey Nabucodonosor y cuando llegó al salón, la mesa estaba puesta con todo tipo de exquisiteses y alimentos inmundos babilónicos. La luz tenue de los candeleros danzaba sobre las mesas doradas. Nabucodonosor se dirigió a Daniel diciéndole: “Tu nombre será Beltsasar. ¡El guarda de los tesoros ocultos de Bel! Tu ciudad ha sido destruída; tu pueblo ha muerto, los vasos de la casa de tu Dios fueron sacados y traídos a la casa de mi dios, Bel Marduk. Daniel, ahora tu serás exaltado en tu temprana edad, a una posición prominente. No serás más Daniel, sino que ahora tu serás el custodio, el guarda de los tesoros escondidos de Bel”.
Pensemos en la tremenda tentación que esto tiene que haber sido para Daniel, una tentación fantástica. Pensemos en la presión que Nabucodonosor puso sobre la mente de Daniel. “Tu ciudad está destruída, Daniel, y tu pueblo en cautividad. Ni aún los vasos consagrados al servicio del Señor están allí; están en mi templo. Tu serás el custodio de esos tesoros. Tu no serás más Daniel, adorador del verdadero Dios, sino que serás el guarda de los tesoros escondidos de Bel”.
Veamos algunos de los otros nombres y observemos como los cambiaron. Ananías, “el Señor tiene misericordia de ti”. El Señor tiene misericordia de ti, Ananías, aun en la cautividad, en la esclavitud, en el dolor, en la pena. Le cambiaron el nombre por Sadrach, el cual significa: “inspiración del sol”. Escucha, tus bendiciones, tus placeres provienen del sol.
El siguiente, Misael, que significa “como Dios”. Le cambiaron el nombre por Mesach, “el que pertenece a la diosa de Venus”. Misael, “como Dios”, uno que tiene cualidades como Dios, a Mesach, “el que pertenece a la diosa Venus”.
Asarías, “el Señor es mi ayudador”. Eso es lo que significa Asarías, en cautividad, en esclavitud, en peligro, lejos de mi familia, lejos de mi hogar, el Señor es mi ayudador. Le cambiaron el nombre por Abed-Nego, “siervo de Nebo”.

Un Asunto de Elección.-

Vengan conmigo esta noche al salón de banquetes de babilonia. Imagínese que usted está allí. Imagínese que usted está viviendo 2.500 años atrás; imagínese que usted está allí de pie. Lejos del hogar, a unos 1.600 Km de su casa. Usted ha visto su ciudad derrotada, usted vio como corrió la sangre por las calles. Usted está en el salón de banquetes de Babilonia, la ciudad más grandiosa del mundo entero. Usted está deslumbrado. Nunca antes había visto algo como esto. Nabucodonosor está en su trono. Todo tipo de exquisiteses babilónicas están en la mesa; el vino está ahí. Los alimentos inmundos están ahí también. Todo para deleitar la vista y deslumbrar los sentidos y tentar el apetito. Estos alimentos fueron o frecidos a ídolos. Y después de habérseles ofrecido a ídolos los trajeron y los pusieron en su mesa. Para usted el comer esa comida con Daniel significaría que usted se está inclinando en adoración y alabanza al ídolo al cual esa comida fuese ofrecida. ¿Qué haría usted?
Daniel escogió no comer los alimentos, y él tomó esa decisión por dos raznoes. Número uno, había sido ofrecida a los ídolos, y el comerla hubiera sido como participar en el servicio de adoración de los idólatras. Número dos, Daniel escogió no comer alimentos que afectarían las células de su cerebro y nublarían su mente y su juicio. El escogió no comer los alimentos inmundos que estaban en la mesa delante de él porque sabía que no eran lo mejor para su salud. De manera que la Biblia dice, en Daniel 1:8, lo que es el punto céntrico, el texto clave, el versículo más significativo del primer capítulo del libro de Daniel:

“Y Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse”.

La Biblia dice, Daniel propuso en su corazón. ¿Cuál sería otra palabra para propuso? ¿Qué hizo Daniel? El decidió. ¿Cuál otra? Daniel escogió. ¡Eso es! Daniel se propuso, Daniel decidió, Daniel escogió. ¿Qué más? Daniel determinó. ¡Eso es! Daniel se propuso, Daniel decidió, Daniel escogió, Daniel determinó, Daniel tomó la resolución.
¿Dónde toma lugar el decidir, el escoger, el proponerse? Sí, dice aquí “en el corazón”, lo que quiere decir es la mente. ¿Qué es lo que eleva a los seres humanos por encima del reino animal? Su inteligencia; correcto.
Pudiéramos decirlo de esta forma. Hay animales que tienen una medida de inteligencia pero no tienen una conciencia. Por ejemplo, aquí tengo un pequeño perro que llamaremos Roldán, y Titán vive al lado de Roldán. Roldán está correteando afuera y ve un hueso en el patio de al lado. Creen ustedes que Roldán dice, “yo quisiera comerme ese hueso pero yo sé que sería una violación de la ley de Dios, porque uno de los mandamientos dice, “no robarás”. Así que yo no creo que voy a tomar ese hueso que está en el patio de mi vecino porque sería una violación de los principios del Dios eterno de los cielos y moralmente yo podría tener una conciencia culpable”. ¿Es esa la forma como razonaría Roldán? ¡No! Si por alguna razón él no va y toma el hueso, es porque él piensa que Titán es más grande que él y que lo puede atacar y morder. La única razón por la cual él no va, es por temor a las consecuencias, no porque él pueda tomar decisiones morales finas. Los seres humanos están por encima delreino animal por su fina habilidad de discriminar entre el mal y el bien y basado en esto toma decisiones morales. ¿Correcto?

Etica por Encima de la Situación.-

Ahora, aquí Daniel se propuso en su corazón. Daniel tomó la resolución en su mente. Daniel determinó en lo recóndito de su conciencia. Daniel tuvo una persepción clara de lo correcto y de lo incorrecto. Daniel no permitió que la situación determinara su conducta. Hay una escuela filosófica popular llamada “ética situacional”. ¿Ha alguno de ustedes escuchado esto antes? Hay libros escritos sobre esto. ¿Saben ustedes lo que enseña la ética situacional? Si Daniel hubiera creído en la ética situacional el hubiera dicho: “Puedo ofender al rey, hace varias semanas que no como una buena comida. Solamente es un vaso de vino, es solamente algo pequeño, yo creo que lo voy a hacer”. La persona que cree en la ética situacional dice que no hay una regla absoluta de lo bueno y lo malo. Sino que, el individuo determina en su mente lo que sea más “amable” hacer en cada situación. El deja que la situación determine su conducta.
Por ejemplo, la persona que cree en la ética situacional puede decir algo como esto: “Si tu eres pobre y no tienes mucho dinero, y hau un comerciante rico que tiene una tienda de alimentos en tu cuadra, y tu puedes llevarte un saco de papas de su tienda; estás justificado, porque él es rico y tu eres pobre”. Una persona que cree en la ética situacional puede decir que si dos jóvenes se aman, no existe tal cosa como adulterio. El diría que la experiencia amorosa guiaría su conducta. La persona que cree en la ética situacional diría que si el gobierno no está usando el dinero de los impuestos en una forma correcta y usted puede engañarlo en su declaración anual, reteniendo $500 sin ser descubierto, usted puede hacerlo.
Pero esta noche yo quiero mostrarles que Daniel no era uno de los que creía en la ética situacional. Daniel tenía en su mente una clara distinción entre lo que era el bien y el mal. No era que, siendo que él estaba en Babilonia podía ceder a sus principios. Daniel se propuso en su corazón servir a Dios no importa donde él estuviera. Daniel determinó eso; Daniel se propuso eso en su corazón. Ustedes saben, es facil flotar en la corriente, pero es dificil nadar en contra de ella.

Permanecer de Pie y ser Contado.-

Daniel estuvo dispuesto a nadar en contra de la corriente. Daniel estuvo dispuesto a permanecer de pie y ser contado; Daniel estuvo dispuesto a ser diferente. ¿Cómo es tu vida, amigo? En tu trabajo, cuando alguien dice un chiste subido de tono y todo el mundo se ríe, y tu sabes que es un chiste inmoral, ¿te ríes tu, nada más que para que los demás no piensen que eres diferente? ¿Para ser aceptado por los demás que te rodean? Si tu decides no beber en una situación social donde todo el mundo está bebeindo. Dirías tu, “bueno, realmente yo no quiero ofender a nadie, así que creo que yo también lo voy a hacer?” ¿Qué haría usted en esa situación? ¿Es usted como Daniel? Los que vivan en el tiempo del fin y sean leales y fieles a Dios tendrán que soportar presiones; las presiones del conformismo. Ellos estarán dispuestos a permanecer firmes de parte de lo correcto porque es correcto. Esa es la lección básica que estamos aprendiendo esta noche en Daniel, capítulo uno, disposición para permanecer firmes solos, tener el valor de ser diferentes, el valor de ponernos de parte de lo correcto porque es correcto, no ser formado, moldeado o manipulado por las circunstancias que nos rodean.
Uno de mis pensamientos favoritos sobre este punto proviene de un autor cuyos escritos me gustan mucho. Me habló al corazón cuando lo leí; a ver si a ustedes les gusta también:

“La mayor necesidad del mundo es la de hombres” (pudiéramos decir hombres o mujeres) “Hombres que no se vendan ni se compren”.

Hay mucho de esto hoy en día, ¿no es cierto? Compra y venta de hombres. Los políticos se compran y se venden. Los hombres de negocios se compran y se venden.

“La mayor necesidad del mundo es la de hombres. Hombres que no se vendan ni se compren. Hombres que en lo más íntimo de sus almas sean veraces y honestos. Hombres que no teman llamar al pecado por su nombre. Hombres que sus conciencias sean tan fieles al deber como la brújula al polo. Hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque los cielos se desplomen”.
Hombres raros en nuestra sociedad, ¿no es cierto? Hombres que sean honestos en los negocios. Jóvenes que sean honestos en la escuela, que aunque tengan la oportunidad de hacer trampa no la hagan por causa de su integridad. Hombres y mujeres que sean honestos al pagar sus impuestos. Hombres y mujeres que sean honestos al tratar con sus vecinos, cuando ellos dicen algo, ellos lo hacen. ¿Habrán algunos Danieles en nuestro alrededor hou en día? ¿Habrán todavía algunos hombres y mujeres en nuestros días que tengan un carácter realmente moral?
Un hombre que es el presidente de una gran compañía en Massachusetts, una compañía de 700 empleados, vino a nuestros seminarios y su vida ha cambiado completamente. El era un buen hombre, pero ahora que él ha aceptado los principios de la Biblia y que es un cristiano, su vida es completamente diferente. Aun se ve en ocasiones sociales en las cuales él antes bebía, pero ahora tomó la decisión de que no lo hará más. Cierto día él se encontraba con un grupo de ejecutivos, incluyendo el vice-presidente de una de las más grandes compañías en los Estados Unidos, la compañía de la cual la suya era subsidiaria. El primer hombre ordenó un coctel, el segundo un whisky y así todos ordenaron sus bebidas. Le llegó el turno a este ejecutivo que había tomado esta decisión en su mente y en su corazón. Así como Daniel se propuso en su corazón que no se contaminaría con la comida del rey, con sus carnes ni con sus vinos, así este hombre se sintió compelido a mantenerse firme en su decisión en cuanto a la bebida y su participación en la misma. De manera que cuando le llegó su turno, dijo, “un jugo de tomate, por favor”.
La camarera trajo las bebidas, champa´n para este, whisky para el otro, y el ejecutivo tomó su jugo de tomate. Uno de los vice-presidentes ejecutivos lo miró, y llamó por su nombre a otro y le dijo, “lo próximo que escucharán es a fulano repitiendo su Biblia”. Y él se dijo a si mismo, “si tan siquiera él supiera”. Él no se intimidó, él no se dijo, “bueno, siendo que todo el mundo lo hace, yo también lo voy a hacer”. Él no lo hizo, él había llegado a una conclusión, a una decisión en su vida.

Todos estamos Envueltos.-

Antes que pasemos por el tiempo del fin, amigos, el mundo tendrá que enfrentar lo que la Biblia llama “la marca de la bestia”. Cada hombre, cada mujer, cada niño que quiera servir a Dios tendrá que soportar una presión tremenda.
¿Te has propuesto en tu corazón hoy, que lo único que te importará será no lo que los hombres piensen de ti, sino lo que Dios piense?
¿Que tu no serás un títere de los demás, sino que tu conducta estará regida por los principios ue tienen su centro en Dios y que tu primer y mayor interés es y será agradar a Dios?
Daniel tomó esa decisión y milagrosamente Dios lo bendijo. Daniel en diez días de prueba. Le dieron los diez días de prueba y Daniel dijo, “miren, dénme primeramente la sencilla dieta judía”. El pidió una dieta de frutas, nueces, granos y vegetales. El capítulo uno de Daniel comienza con un fracaso para el verdadero Dios. El capítulo uno de Daniel termina con un triunfo para el verdadero Dios. Daniel fue llenado de conocimiento, sabiduría y ciencia, más que todos los del imperio babilónico. El capítulo uno de Daniel termina de esta forma. Veamos los versos 17-20:

“Y a estos cuatro muchachos dióles Dios conocimiento e inteligencia en todas letras y ciencia; mas daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Pasados pues los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el príncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fue hallado entre todos ellos otro como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías; y así estuvieron delante del rey. Y en todo negocio de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, hallólos diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino”.

Si Daniel no hubiera tomado la decisión de ser fiel a Dios en el capítulo uno, Dios no hubiera podido usarlo tan milagrosamente en el capítulo dos.
Todo nuestro servicio a Dios está basado en nuestra fidelidad a El. Antes de Dios hacer algo con nosotros, El hace algo por nosotros. Dwight L. Moody dice: “Todavía el mundo ha de ver lo que Dios puede hacer por, y con, y a través, y en, y por medio de, el hombre (o la mujer) que se consagre totalmente a El. Por la gracia de Dios yo seré ese hombre”.

¿Determinarás en tu corazón ser ese hombre, o esa mujer?
¿Por qué no hacerlo hoy?